"Los Reporteros"
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El debate del humo vuelve a la calle

Quince años después de la ley que prohibió fumar en espacios cerrados, el Gobierno plantea prohibirlo también en determinadas zonas del exterior.

Lo analizamos en "Los Reporteros".

CANAL SUR MEDIA 18 enero 2026

Se acaban de cumplir 15 años desde que se vetó el humo en bares, restaurantes y otros espacios públicos interiores. Hace unos días, ha sido publicado en el BOE el anteproyecto de ley que prevé prohibir el tabaco también en exteriores, y no sin polémica. Lo analizamos en "Los Reporteros".

Los bares, los restaurantes, las discotecas sonaban y olían distinto, cuando todavía se podía fumar en su interior. Entonces, como recuerda uno de los expertos, “era normal ver al fumador en cualquier sitio, incluso en hospitales o en las consultas”. Hasta que la ley lo cambió todo.

La prohibición supuso, para muchos, un punto de inflexión. “Fue una grandísima liberación y también la confirmación de que todos esos prejuicios de la hostelería, que procedían de la industria tabaquera, no eran ciertos”, defienden desde el ámbito sanitario. Quince años después, añaden, “hemos demostrado que los ciudadanos somos responsables y que hoy se convive perfectamente entre fumadores y no fumadores”. Una convivencia que, aseguran, “está totalmente superada en los establecimientos”.

España se acostumbró a un aire distinto. Y en 2026, la imagen podría cambiar. El anteproyecto de ley aprobado por el Gobierno y pendiente de tramitación parlamentaria pretende vetar el humo también en las terrazas, además de otros espacios al aire libre.

EL PENÚLTIMO CIGARRO

“Lo vamos a tener que volver a intentar otra vez, un día de estos…”; “estuve dos años sin fumar y caí otra vez”; “hace veinte años que dejé de fumar, le compro el tabaco a mi hija”; “fumo habitualmente, cada dos días compro tres paquetes”; “la semana que viene lo dejamos sí o sí”. Para muchos, dejar de fumar es el propósito recurrente de cada año nuevo.

Piedad está esta vez más cerca de conseguirlo. Acude puntual a su cita en la unidad de tabaquismo del Hospital Virgen del Rocío, la primera creada en Andalucía. “Pues nada bien”, reconoce al sentarse frente al médico. “Hace tres meses que lo he dejado y lo llevo mucho mejor que otras veces, cuando lo intenté sin ningún tratamiento”.

El doctor Francisco Ortega Ruiz, jefe de la sección de Respiratorio del hospital, explica el método: “Lo primero es hacer un estudio del fumador, porque no todos son iguales. Analizamos su dependencia y diseñamos un plan terapéutico individual, abordando la dependencia psicológica con tratamiento intensivo y la física con tratamiento farmacológico”. Y los resultados avalan el proceso: “Sin tratamiento, solo un 5% lo consigue. En unidades especializadas alcanzamos entre un 40 y un 50% de exfumadores”.

Piedad lo confirma. “Lo intenté muchas veces sin pastillas y recaía. Me había hecho el truco mental de fumar solo en momentos felices, pero al final llegaba el café y volvía. Con el tratamiento es mucho más fácil superar los síntomas”.

Marco Mesa González, psicólogo de la unidad, acompaña ese proceso. “Es una adicción muy individual. Son muchos cigarros al día y muchos años fumando, eso crea una dependencia psicológica enorme”. Y advierte de un nuevo perfil: “Estamos viendo jóvenes de menos de 25 años que no fuman tabaco, pero sí vienen ya con adicción al vaper”. Las recaídas, añade el equipo, forman parte del camino. “Es raro conseguirlo a la primera; nosotros las trabajamos como una fase más del proceso”.

EL DEBATE DEL HUMO VUELVE A LA CALLE

Olivia Escaja lo ve a diario desde su estanco, un negocio familiar con más de 30 años de historia. “Nos preocupa que el anteproyecto no acote dónde se pueden vender los productos de vapeo. Hoy los encuentras en supermercados, bazares o peluquerías”, denuncia. A su juicio, “para proteger a los menores, la venta debería limitarse a los estancos”.

El nuevo texto legal sí prevé prohibir también el vapeo en terrazas, marquesinas de autobús o piscinas públicas. Una nueva vuelta de tuerca tras la ley de 2005, que vetó el humo en el trabajo y parte de la hostelería, y la de 2010, que lo extendió a todos los espacios públicos cerrados.

Desde la hostelería surgen las primeras resistencias. Javier Frutos, presidente de Hostelería de Andalucía, lo considera “desproporcionado, porque no reduce el consumo, solo lo traslada”. Manuel Cornax, presidente de los Hoteleros de Sevilla, va más allá: “Prohibir fumar en la calle es quitar libertad. También el alcohol genera problemas”. Ambos coinciden en que la convivencia está asumida. “Si alguien se molesta, se le cambia de mesa y ya está”, sostiene Cornax.

Escaja reclama diálogo: “No se debe legislar de espaldas al sector. Queremos ser interlocutores y aportar nuestra experiencia”. Frutos añade otro problema práctico: “Tendremos que actuar como policías con turistas que no saben que aquí no se puede fumar”. Y Cornax se pregunta: “No entiendo qué perjuicio hay al aire libre para los no fumadores”.

Desde las asociaciones antitabaco, en cambio, piden ir más lejos. Ubaldo Cuadrado, vicepresidente de No Fumadores, critica que “ni siquiera se incluya la playa, por salud y por medio ambiente”. “Necesitamos desnormalizar el consumo. Si queremos prevenir un 30% de los cánceres, hay que ampliar los espacios sin humo”, defiende.

LIBERTAD, ECONOMÍA Y SALUD

Sergio López, fumador desde hace más de 45 años y fundador de la Asociación Nacional de Fumadores Activos, lo resume así: “No queremos molestar a nadie ni generar un problema de salud. Solo pedimos libertad de elección y espacios dignos para convivir sin molestar”. Reconoce, eso sí, que le gustaría no haber empezado nunca: “Era otra época, parecía que fumar te hacía más mayor. Así te enganchas tontamente”.

El debate también es económico. ¿Compensa lo que se recauda en impuestos con el gasto sanitario? “Antes sí compensaba, ahora quizá no tanto”, admite el doctor Ortega. Para Cuadrado, “la industria no paga ni el 10% del daño que causa: 60.000 muertos al año son muchísimos”. Desde los estanqueros advierten de otros efectos: “En Francia duplicaron el precio y ahora el 50% del tabaco es ilegal”, recuerda Escaja.

Los datos muestran una realidad compleja. La ley de hace 15 años redujo casi a la mitad el tabaquismo pasivo. Y la última encuesta de Sanidad sitúa el número de fumadores en mínimos históricos: uno de cada cinco mayores de 14 años. Pero el abandono sigue siendo difícil.

Mientras tanto, en la consulta, Piedad se somete a una espirometría. “La gráfica está mucho más limpia”, le explica el médico. Hoy ha sido otro día de éxito para ella. Y quizá, también, una pequeña victoria en un país que vuelve a debatirse entre la libertad, el humo y la salud.

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