El Plus Ultra fue el primero en cruzar el atlántico, un hito que conmemora Palos de la Frontera esta próxima semana. En "Los Reporteros" recordamos esta aventura.
El próximo jueves se cumplen 100 años de un vuelo histórico. Por primera vez, un solo avión cruzó el Atlántico conectando Europa y América. El Plus Ultra, así se llamaba el hidroavión, partió de Palos de la Frontera, en Huelva y llegó a Argentina. Una gesta que inauguró la década de los grandes vuelos. Los aviadores españoles consiguieron volar más alto, más rápido y más lejos que nadie en ese momento. Un siglo después y con la visita del rey Felipe VI, Palos de la Frontera conmemorará la semana que viene este sueño de altura hecho realidad. En "Los Reporteros" recordamos esta gesta.
Eran las 12 y 27 minutos hora local del 10 de febrero de 1926. De pronto un hidroavión con cuatro tripulantes surge del cielo. El Plus Ultra ameriza en Buenos Aires, Argentina. Hoy es algo normal, pero hace 100 años ocurría por primera vez. Final feliz para una larga travesía de más de 10.000 kilómetros. Un vuelo de casi 60 horas en siete etapas que cruzó el Atlántico Sur, pero que en realidad llegó "mucho más allá".
Así comienzan los grandes vuelos de la aviación española. Una década dorada, desde 1926 hasta 1935, en la que se consiguen ocho importantes hitos. Y cuatro de ellos partieron de Andalucía.
En la aventura del Plus Ultra, cuando ya teníamos los pilotos y la máquina, aparece en escena un aspecto hasta ahora no contemplado, el político. Dar un giro de rumbo a las relaciones exteriores de un imperio caído que se hizo patente con el desastre del 98, con la pérdida total de la España colonial y al que le dio la puntilla la derrota de Anual en Marruecos. Nuestro país había dado la espalda a todos los estados, ahora independientes, que habían sido sus colonias.
Tampoco se contemplaba su despegue desde palos de la frontera en Huelva. Se barajaba salir desde Cádiz o Sevilla, un giro de timón que lo protagoniza Honorio Cornejo Carvajal, como ministro de Marina, que decidió que saliera de aquí para, de alguna manera, reproducirnos, rememorar lo que fue la salida de las carabelas en 1492. Era de Zalamea la Real, un pueblo de Huelva, y parece que es el que mueve todos los hilos.
El 19 de enero de 1926, el hidroavión ameriza en El Odiel, tras salir de la base de Mar Chica en Melilla. Y llega el día de la partida, el 22 de enero de 1926. Los recibe el alcalde y con multitud del pueblo van a la iglesia en San Jorge. Donde rezan delante de la Virgen de los Milagros.
El principal inconveniente que tuvieron que sortear en la primera y segunda etapa fue un tiempo desfavorable. La siguiente, de Portopraya a Fernando de Noronha en Brasil, sin duda era el gran reto. Significaba cruzar el Atlántico y había que aligerar peso. El peso estaba tan ajustado que tuvieron que dejar al segundo piloto, a Juan Manu Durán, que va a ir en uno de los buques de apoyo, en este caso en el Alcedo. Allí, una enorme multitud los recibe.
Se encontraron con una ciudad, no sabían las de miles de personas, comentan en su libro que si esto es lo que nos espera en Recife, ¿qué no nos esperará en ciudades como Río de Janeiro, Montevideo o Buenos Aires? Y no se equivocaron, porque en Río, el recibimiento es todavía mayor.
En el siguiente trayecto, hasta Uruguay, reciben la orden del general Primo de Ribera de que pongan rumbo directo a Buenos Aires, pero Ramón Franco le echa la culpa a la calidad del combustible. Ramón Franco quería que el vuelo continuara, realizar una gesta mayor, pero acabó aquí. La aeronave está en el Museo de Luján, cerca de Buenos Aires.
En el del Ejército del Aire y del Espacio en Cuatro Vientos, Madrid, se puede ver una réplica. Muy curiosos y valiosos objetos de este hito, todos originales, se muestran en una exposición en el Ayuntamiento de Palos de la Frontera, en Huelva.
Y por eso el inmortal Carlos Gardel les dedicó este disco.
Los tripulantes regresan el 5 de abril de 1926, casi dos meses después en el buque Buenos Aires de la Armada Argentina. Vuelven a darse un enorme baño de masas, primero en Palos, donde son recibidos por el rey Alfonso XIII, y luego en Sevilla y Madrid.
Dentro de cinco días se celebra un siglo de este hito. En esta ocasión, la celebración contará con la presencia del rey Felipe VI.