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Jóvenes creadores de contenido: reivindicar la identidad andaluza desde las redes

El sentimiento andaluz es un valor al alza, sobre todo entre los más jóvenes que lo exhiben en su interno natural: las redes sociales.

Conocemos a algunos de ellos en Los Reporteros.

CANAL SUR MEDIA 1 marzo 2026

Queremos conocer también qué piensan de Andalucía los jóvenes. Y es que las generaciones ‘millenial’ y Z, es decir, los nacidos después de 1990 son los que, según las encuestas, se muestran más orgullosos de ser andaluces. Ellas y ellos protagonizan el resurgir de un nuevo sentimiento andalucista que se manifiesta, sobre todo, en las redes sociales.

“Felicidades a todos los que, como yo, tuvieron la suerte de criarse comiendo puchero y gazpacho”.
“No tapéis el acento, tío, no lo escondái. Ante nadie. Que nadie os menosprecie por vuestro acento jamás”.
“Los andaluces no decimos 'no'. Nosotros decimos ‘No ni ná’”.
“Este pedazo de tostada con varias opciones para untar y un café cuesta sólo 3 euros y esto sólo pasa cuando te vas a desayunar a una venta en Andalucía. Andalucía, mi patria”.

Los mensajes se repiten en TikTok, Instagram o X. Son vídeos breves, cargados de humor, costumbrismo y orgullo. Detrás, una generación nacida desde los años noventa que ha decidido reivindicar su identidad sin complejos.

La Encuesta de Identidad de Andalucía que realiza la Fundación CENTRA desde 2021 detectó un cambio de tendencia. Según explica Eladia Illescas, socióloga y subdirectora de Investigación de la Fundación CENTRA, el estudio nació “de una necesidad de ver que había una especie de vacío en el que no sabíamos cómo nos veíamos, cómo nos identificábamos los andaluces y dónde estaba nuestro sentimiento de orgullo”.

Los datos sorprendieron: “Nos sorprende, por ejemplo, que el orgullo en los menores de 35 años es muy elevado. Está en torno al 90%, cosa que luego, si vemos esa disociación con los tramos de edad de mayores de 65, vemos cómo ese orgullo baja casi diez puntos”.

Hace unos años, de cada diez jóvenes, sólo uno se consideraba más andaluz que español. Ahora lo hacen la mitad. Para Illescas, el giro responde a tres factores: uno generacional —“estos jóvenes ya han nacido con una autonomía en pleno funcionamiento”—, otro cultural —“ha habido una revalorización de lo cultural, y lo vemos en los anuncios”— y un tercero vinculado a la proyección exterior de Andalucía.

En la publicidad, el cine y las series se ha normalizado el acento andaluz. Un anuncio reciente lo resumía así: “¿Tú sabes por qué a mí se me entendió en todo el mundo? Por el acento”. Y películas como ‘Te estoy amando locamente’ (Alejandro Marín, 2023) han contribuido a situar historias y voces andaluzas en primer plano.

Para Ana Rivero, doctora en Ciencias Políticas y Marketing, la diferencia con otras etapas es clara: “Ya no se habla tanto de ideología andalucista como de identidad andaluza. Esa es la principal diferencia con lo que ha ocurrido en otras épocas del andalucismo”. Y añade: “Tenemos jóvenes que no conciben el 28 de febrero como un mito o como un mito fundacional y ahora están reinventando el andalucismo”.

Las redes sociales han sido el gran altavoz. “Esta generación nace ya prácticamente con las redes sociales en la mano, y podríamos decir que ha sido como un elemento de activismo para favorecer la reivindicación del acento y de los símbolos andaluces”, apunta Illescas. De hecho, seis de cada diez jóvenes andaluces se identifican más con la bandera blanca y verde que con la de España.

“El algoritmo siempre prima lo emocional y todos los discursos identitarios son emocionales al cien por cien”, explica Rivero, que acaba de publicar el ensayo ‘Carne de algoritmo. Ser sometido’. A su juicio, se ha pasado “de unos discursos políticos quizás muy elaborados a un activismo social que se recrea en lo cotidiano, en las cuestiones lingüísticas, en las cuestiones de comida, en cuestiones de folclore”.

Ahí encajan vídeos sobre cómo planchar un mantoncillo antes de la Feria, cómo se ríen “las maris andaluzas” o comparaciones irónicas entre la Feria de Madrid y la de Sevilla. El humor es el género dominante.

Lucas Melcón, creativo digital conocido en redes como @malacara, lo resume así: “Malacara es un personaje profundamente andaluz que quiere pasárselo bien y tiene un sentimiento importante y quiere compartirlo con los demás, el sentimiento por Andalucía y por nuestra tierra, por cuidar lo nuestro y por mostrarlo”. Y reconoce que el proyecto surge también “como algo fruto del cansancio, de la impotencia, de tener que irme fuera, de tener que emigrar, y yo quise tomármelo con humor, porque también es una forma muy nuestra de tomarnos las cosas”.

Para Melcón, “es importante defender lo nuestro en un sentido amplio”, desde el flamenco o “salir a la fresca” hasta los servicios públicos. Y está convencido de que “sí existe un sentimiento común por parte de un montón de gente de mi generación (…) Y creo que vamos sin complejos”.

Una de las principales reivindicaciones es la defensa del acento. “¿Cómo? ¿Mi acento andaluz? ¿Mi gaditano? ¿Qué yo me voy a desprender de eso? Perdona que te diga, pero esto es una virtud que llevo yo hasta la tumba. ¡Y así lo digo!”.

Sandra Morales, historiadora del Arte y creadora de contenido en redes (@sandramoruizz), recuerda que cuando le decían “Hablas mal”, decidió reafirmarse: “Yo no tengo errores gramaticales. Yo no veo ninguna cosa mala aquí. Voy a seguir hablando así”. Aunque reconoce que “me caía la de Dios, que qué cateta”, también recibía reconocimiento porque sorprendía escuchar a “una persona ceceante” en redes.

La reivindicación va más allá de la oralidad. El artista urbano conocido como @pintarraheo, que prefiere mantener el anonimato, escribe sus pintadas en andaluz siguiendo una propuesta ortográfica propia. Una de sus frases más compartidas lo deja claro: “Cateto tú que no entiendes el andaluz”. Según explica, la idea es “coger una frase que nos han dicho a nosotros (…) y devolverla”. Un seguidor catalán le confesó que leía sus pintadas “con la voz de su abuela”.

El orgullo también se viste. Álvaro Rodríguez, creador de la marca Gloria Vendimia, defiende que “el hecho de llevar camisetas con mensaje es una forma de activismo”. Expresiones como “jartible” o “malaje” se convierten en diseño y declaración identitaria. “No hay nada más identitario en Andalucía que la forma de hablar”, sostiene.

Para Rodríguez, Andalucía “son los potajes, los pucheros, los niños jugando en la calle, las viejas en las casapuertas… Es una cultura de la que nunca me gustaría irme”. Y admite que también hay “rabia”: “No nos creemos más que nadie pero tampoco somos menos que nadie”.

La nostalgia es otro motor. “Ganas todo el año de que llegara el 28 de febrero para que te pintasen la banderita de Andalucía en la cara y comerte el mollete de aceite y azúcar”, recuerda Morales. Referentes televisivos como Juan y Medio o programas como Menuda Noche forman parte del imaginario compartido.

Para Adrián Pino, actor y guionista, “la figura de Juan y Medio para mí es casa”. Y series de dibujos como Bandolero, donde se hablaba andaluz, marcaron a toda una generación. En el fondo, plantea una pregunta que resume el sentimiento de muchos: “¿Por qué se nos ha inculcado que tenemos que irnos cuando vivimos en, con perdón por el resto de lugares del mundo, en el mejor lugar del mundo?”.

Nostalgia, orgullo y reivindicación se entrelazan en una generación que ha encontrado en las redes su altavoz. Jóvenes que celebran el puchero, el gazpacho y el “No ni ná” como bandera. Y que han decidido que su acento, lejos de esconderse, se pronuncie más alto que nunca.

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