El conjunto arqueológico aspira al reconocimiento de la UNESCO como Patrimonio Mundial y, también, al Sello de Patrimonio Europeo que la impulsen como un referente internacional del mundo romano.
Lo analizamos en 'Los Reporteros'.
‘Itálica, ciudad ceremonial’. Bajo este epígrafe el conjunto arqueológico romano cercano a Sevilla aspira a ser reconocido como Patrimonio Mundial de la UNESCO. El proyecto ya se encuentra en la sede de este organismo en París para ser evaluado por expertos de todo el mundo. Pero además, Itálica también opta al Sello de Patrimonio Europeo, creado en 2012 y que reconoce la contribución a los valores de la unión. De conseguirlo, sería el primero que obtuviera Andalucía. En 'Los Reporteros' analizamos la importancia que tienen para nuestra tierra ambas candidaturas cuyo resultado conoceremos en 2027.
A escasos kilómetros de Sevilla, el conjunto arqueológico de Itálica vuelve a situarse en el centro del debate patrimonial europeo. La antigua ciudad romana, cuna de emperadores como Trajano y estrechamente vinculada a Adriano, aspira a su inclusión en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO y al Sello Europeo de Patrimonio, en una doble candidatura que refuerza su proyección internacional.
“Ahora mismo, aunque Itálica es muy conocida en la península ibérica, en España, fuera de nuestras fronteras no es tan conocida”, explica Fernando Lozano, catedrático de Historia Antigua de la Universidad de Sevilla. A su juicio, la inclusión en la lista de Patrimonio Mundial “va a servir, tanto para que el público general venga y conozca mejor el yacimiento, como también para que la academia y el mundo científico también lo haga”.
DE CIUDAD OLVIDADA A PROYECTO IMPERIAL
Durante décadas, Itálica fue considerada un municipio más de la Hispania romana. Sin embargo, el proyecto impulsado en época de Adriano transformó por completo su escala y significado. “Itálica era un pequeño municipio de provincias de alguna forma olvidado o casi desconocido, y de repente el emperador lo convierte en el foco de la acción”, señala Juan Manuel Cortés Copete, catedrático de la Universidad Pablo de Olavide. “Lo que vemos en Itálica es un proyecto nacido de una idea. Y esa idea es precisamente el imperio”.
Esa transformación triplicó el perímetro urbano. “Una ampliación que es la que prácticamente se ve hoy dentro de lo que es el conjunto arqueológico”, subraya el arqueólogo José Beltrán. Desde el punto de vista histórico, añade, se trata de una fusión excepcional entre modelos orientales y el urbanismo romano occidental, única en Hispania y singular en el conjunto del Imperio.
La candidatura ante la UNESCO se articula bajo el epígrafe ‘Itálica, ciudad ceremonial’, una evolución del trabajo previo de la sociedad civil. Mar Sánchez Estrella, secretaria general de Patrimonio Histórico y Documental de la Junta de Andalucía, explica que el nuevo enfoque ha profundizado en los valores simbólicos del enclave: “Hemos ahondado más en esos valores ceremoniales que tenía Itálica (…) y demostrar que la ciudad de Adriano se hizo para que fuera una ciudad ceremonial y que así se construyó, ex profeso para ello”.
UN ESCENARIO PARA EL PODER Y LA UNIDAD
El anfiteatro —durante décadas el segundo mayor del Imperio tras el Coliseo de Roma—, el gran templo imperial conocido como Traianeum, las termas con palestra y las amplias avenidas procesionales forman parte de un diseño urbano pensado para impresionar. “Las avenidas de Itálica son más grandes que ninguna de las avenidas de ciudades occidentales, y para encontrar avenidas de la magnitud de las de Itálica hay que ir a Alejandría o a la propia Roma”, destaca Lozano.
Para Cortés Copete, el sentido de ese despliegue monumental es claro: “Este no es un monumento para los habitantes de Itálica, ni siquiera para la comarca, es un monumento para el imperio”. Y añade que ese mensaje conecta con la idea de Europa: “Somos nosotros los fundadores de Europa. Grecia, Italia y España tenemos mucho que decir en la construcción de Europa. Aquí hay ciudadanos, hay educación, hay derechos, hay incluso democracia”.
No en vano, la candidatura al Sello Europeo de Patrimonio —una iniciativa de la Unión Europea creada en 2012— se presenta de forma transnacional junto a la Villa Adriana en Tívoli y el barrio adrianeo de Atenas. “Se valoran los hechos históricos y los monumentos que han contribuido a crear Europa. Y nosotros tenemos un mensaje como Europa que lanzar al mundo. Pero para eso necesitamos recuperar el pasado”, subraya Cortés Copete.
Elena Muñiz, también catedrática de la Pablo de Olavide, incide en esa dimensión formativa: la candidatura supone “la posibilidad de formar a las generaciones actuales y futuras en los valores clásicos de Europa”, especialmente en “la idea de unidad construida sobre la diversidad”.
INVESTIGACIÓN, VISITATES Y FUTURO
El 80% de la ampliación adrianea permanece aún sin excavar, lo que abre amplias posibilidades de investigación. Daniel González Acuña, director del conjunto arqueológico, destaca proyectos como Italicus II, desarrollado junto a la Universidad de Sevilla en la Ínsula de Neptuno. La actividad científica se combina con un creciente interés turístico: en 2024 se alcanzaron 224.000 visitantes, una cifra que se mantiene en 2025, impulsada también por rodajes como el de la serie Game of Thrones.
Más allá del impacto económico, los expertos coinciden en el valor cultural de la candidatura. “Uno de los impactos que ya está teniendo es que Itálica se está explicando con esta nueva interpretación”, apunta Lozano. Y Cortés Copete lo resume con una expresión contundente: lograr estos reconocimientos sería “un misil cultural”.
Itálica fue concebida para representar el poder de un imperio. Hoy aspira a simbolizar el compromiso de Andalucía con su historia y con la construcción europea. El veredicto internacional tardará aún en llegar, pero el debate ya ha situado a la antigua ciudad romana en el mapa global del patrimonio.