Se trata de una sentencia pionera.
En "Despierta Andalucía" esta auxiliar de enfermería, que trabajaba en un geriátrico en la pandemia, nos cuenta cómo ha sido su lucha.
"Si no vas a los tribunales la Seguridad Social y las mutuas lo deniegan todo".
Isabel Silva, auxiliar de enfermería sevillana, ha logrado que la justicia reconozca que el covid persistente que padece es una enfermedad laboral. Se trata de una sentencia pionera. En "Despierta Andalucía" ha hablado de su lucha de años para conseguirlo y también de cómo es su día a día con los problemas de salud que padece.
En 2020, en plena pandemia, se contagió de covid en el trabajo, en la residencia donde cuidaba a personas mayores. "He pasado de cuidar a ser cuidada, a ser dependiente, estoy peor que los abuelitos que yo tenía en la residencia". Así describe Isabel su estado de salud actual.
El covid persistente afecta a un número importante de personas años después de la pandemia, aunque tardó en reconocerse como patología específica y nunca hasta ahora como enfermedad laboral.
La Seguridad Social determinó que Isabel estaba de baja por enfermedad común. Pero tras cuatro años de lucha legal ha conseguido que las cosas se llamen por su nombre. Un camino largo y penoso en el que también tuvo que superar la incomprensión de su empresa e, incluso, de los propios médicos.
"Mi empresa no lo entendió, es que ni yo lo entendía, solo sabía que estaba enferma. Muchos médicos tampoco lo entendían y me trataban como si me lo estuviera inventando. Ha sido un proceso duro hasta que me diagnosticaron el covid persistente, pero al principio ni tu sabes lo que te está pasando", explica.
"Animo a la gente a que luche por sus derechos", dice Isabel, que sigue esperando un juicio para que se le reconozca la incapacidad laboral.
"Es muy injusto que los enfermos tengamos que esperar cuatro años para un juicio, llevo casi seis años enferma y todavía no tengo ni la incapacidad reconocida. Si no lo llevamos a los tribunales la Seguridad Social y las mutuas lo deniegan todo".