La "Operación Furia Épica" y la respuesta de Irán mantienen en vilo al mundo.
Una quincena de países están directamente implicada y las consecuencias económicas son de alto impacto.
En "Los Reporteros" analizamos la situación expertos e iraníes que viven en Andalucía.
Desde hace dos semanas, vivimos pendientes de la guerra en Oriente Próximo que nos afecta, de una forma u otra, a todos y que comenzó con el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán. La "Operación Furia Épica", lanzada bajo la excusa de acabar con el programa nuclear iraní, y la respuesta con misiles y drones de Irán ha implicado directamente a una quincena de países. El mundo está en alerta ante las impredecibles consecuencias de un conflicto en el epicentro del petróleo. En "Los Reporteros", analizamos la situación con la ayuda de expertos y de un cirujano iraní exiliado, especializado en operaciones de corazón a niños en el hospital Virgen del Rocío de Sevilla.
La ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán ha abierto un nuevo escenario de tensión internacional con consecuencias imprevisibles. Desde hace dos semanas, el país persa es objeto de masivos ataques aéreos y navales que Washington y Tel Aviv justifican por la supuesta amenaza del programa nuclear iraní y por su enfrentamiento con el régimen de Teherán, que desde 1979 se ha mantenido como uno de los principales focos de resistencia a la hegemonía estadounidense en Oriente Próximo.
La denominada “Operación Furia Épica”, impulsada por Donald Trump y Benjamin Netanyahu, ha desencadenado una escalada militar en la que la República Islámica ha respondido con misiles y drones Shahed. El conflicto ya implica directamente a una quincena de países de la región y mantiene al mundo en alerta ante la posibilidad de una guerra de mayor alcance.
En este contexto, diversas voces vinculadas a Irán desde Andalucía analizan la situación, combinando el análisis político con la preocupación por el futuro de la sociedad iraní.
CRÍTICAS A LA INTERVENCIÓN MILITAR
El cirujano pediátrico Reza Hosseinpour, que abandonó Irán en 1978 siendo adolescente y hoy trabaja en el hospital sevillano Virgen del Rocío, se muestra muy crítico con la justificación de la intervención. Según el médico, la explicación de que la ofensiva pretende liberar a la población iraní es una falacia.
“El argumento de que están ahí para liberar a la población es pura hipocresía. No están ahí para liberar a nadie, sino por sus propios intereses, es decir, por los intereses de Israel, al que Estados Unidos sirve”, afirma.
Hosseinpour denuncia además el impacto humano de la guerra. “La gente ni tiene vergüenza. Han bombardeado un colegio de Primaria y han matado a más de cien niñas de entre seis y doce años”, lamenta. A su juicio, la mayoría de la comunidad internacional percibe la intervención como un error.
El médico también cuestiona la narrativa sobre el programa nuclear iraní: “Se dice que están a dos semanas de tener una bomba nuclear. ¿Una bomba nuclear? ¿Qué… qué?”.
Para él, Irán es históricamente un país “amador de la paz”, que solo ha entrado en conflictos en situaciones de autodefensa. Al mismo tiempo, señala que dentro del país existen movimientos que reclaman cambios políticos, incluso quienes piden el regreso del hijo del último monarca depuesto en 1979, Reza Pahlavi.
UNA RIVALIDAD HISTÓRICA
La profesora de pensamiento islámico clásico Gracia López Anguita, que visitó Irán hace un año para participar en un encuentro académico, subraya la complejidad histórica y religiosa del conflicto regional.
“La rivalidad árabo-persa o, en términos religiosos, suní-chií, ha marcado profundamente la historia y la política de la región”, explica. “Pero también ha servido para que ambas tradiciones definan su propia ortodoxia al mirarse en el espejo de la otra”.
Según la investigadora, la diferencia fundamental entre el islam suní y el chií reside en el concepto de autoridad política. En el chiísmo, recuerda, tiene gran importancia el linaje y la idea de que el líder de la comunidad debe descender del profeta Mahoma.
Esa tradición explica la centralidad de la figura del mártir en la memoria chií, vinculada a los nietos del profeta, Hasan ibn Ali y Husayn ibn Ali. López Anguita señala que ese imaginario sigue teniendo eco en la política contemporánea iraní.
La profesora destaca además las conexiones culturales entre Irán y la historia intelectual de la península ibérica. “Hay una relación poco evidente entre Occidente y Oriente. Existe una recepción del pensamiento iranio y del chiísmo en Al Ándalus y, a su vez, una recepción de lo andalusí en Irán, especialmente en los comentaristas del místico sobre el que trabajo, Ibn Arabi”.
MÁS ALLÁ DE LOS ESTEREOTIPOS SOBRE IRÁN
El periodista e iranólogo Rafa Fernández, cofundador de la Sociedad Española de Iranología, considera que la visión occidental del país sigue marcada por clichés construidos desde la revolución de 1979.
“Tenemos una serie de tópicos sobre los iraníes que nacen de una imagen de clero cerrado, del chador y de una sociedad sin libertades. Pero Irán es mucho más que eso”, sostiene.
Fernández destaca el profundo vínculo de la sociedad iraní con su cultura literaria y su tradición poética. “Es impresionante el amor que sienten por sus grandes poetas, como Omar Khayyam, Saadi Shirazi o Hafez. Hablo literalmente de veneración”.
El periodista subraya también la transformación generacional del país: con cerca de noventa millones de habitantes y una población muy joven, gran parte de los iraníes no vivieron ni el régimen del sah ni los primeros años de la revolución. Esa realidad ha generado un distanciamiento creciente respecto al sistema político vigente.
“Muchos iraníes se oponen hoy claramente al régimen islámico”, afirma. “Pero al mismo tiempo ahora se sienten agredidos por países cuya cultura admiran. Son muy prooccidentales y sienten fascinación por la cultura estadounidense, aunque no por el modelo político que Washington intenta imponer junto a Arabia Saudí”.
Fernández describe una situación dramática en Teherán, una metrópoli de unos quince millones de habitantes que se encuentra prácticamente paralizada por los ataques. “Tengo mucho dolor porque conozco a mucha gente allí que lo está pasando francamente mal. Muchos intentan marcharse; sería una nueva diáspora”.
EL DEBATE SOBRE LA LEGALIDAD INTERNACIONAL
El conflicto también plantea interrogantes jurídicos sobre su legitimidad. Para la profesora de derecho internacional público Mari Cruz Arcos, directora del Centro de Documentación Europea de la Universidad de Sevilla, la ofensiva difícilmente puede justificarse en términos legales.
“No puede hablarse de legítima defensa preventiva. Para invocar ese derecho tiene que haber una agresión previa, y hasta donde sabemos no ha existido ningún ataque por parte de Irán contra las potencias que ahora lo están bombardeando”, explica.
En su opinión, la situación refleja un escenario en el que la fuerza se impone al derecho: “Si eres el más fuerte, te conviertes en el matón del patio del colegio y puedes imponer un orden que no se basa en normas comunes, sino en tus propias normas”.
Arcos recuerda que tanto la Carta de las Naciones Unidas como los tratados de la Unión Europea obligan a respetar el derecho internacional y prohíben el uso de la fuerza salvo en casos muy concretos.
UNA REGIÓN ESTRATÉGICA EN LLAMAS
El principal escenario militar se sitúa en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz, una zona clave para la producción mundial de petróleo y gas y para el transporte marítimo y aéreo. Sin embargo, las operaciones militares se extienden desde el Mediterráneo hasta el océano Índico.
Mientras Rusia y China observan con cautela, la Unión Europea se muestra dividida. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha recordado que la principal responsabilidad de los gobiernos es proteger a sus ciudadanos. España, por su parte, ha defendido una posición contraria a sumarse a una intervención militar.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha resumido esa postura en una consigna clara: “No a la guerra”. No obstante, el Ejecutivo ha enviado la fragata Cristóbal Colón para proteger la isla de Chipre ante la extensión del conflicto.
UN NUEVO AÑO MARCADO POR LA GUERRA
La ofensiva coincide con la proximidad del Nouruz, el Año Nuevo persa que los iraníes celebran desde tiempos de Zoroaster con el equinoccio de primavera. Este año, la festividad llega en medio de la incertidumbre.
Las tres voces que conocen de cerca el país comparten un deseo común para el futuro.
Fernández espera encontrar “un país cansado y destrozado, pero con la posibilidad de que los propios iraníes sean dueños de su destino y construyan una transición hacia una democracia real”.
López Anguita aspira a “un Irán con más libertad y más tranquilidad”, tras hablar con amigos que viven “en un estado continuo de incertidumbre”.
Hosseinpour resume su anhelo en una frase: “Un Irán libre, con igualdad entre mujeres y hombres, libertad religiosa, libertad de expresión y una democracia de verdad”.