¿Cómo se fotografía un territorio? ¿Cómo se captura algo que cambia cada día y que, al mismo tiempo, parece eterno? Ocho fotógrafos asumen el reto de atrapar en un instante "la región más inabarcable y plural de Iberia: Andalucía".
"Los Reporteros" hablan con los artífices de este proyecto: el resultado no es una colección turística, sino una mirada autoral del nuevo documentalismo, visitable en el Centro Andaluz de la Fotografía.
Vivimos en la era de la imagen infinita. Fotografías que se producen y desaparecen en segundos. Imágenes generadas por Inteligencia Artificial. Paisajes que nunca existieron. En este contexto, la imagen fija adquiere un nuevo significado. Congelar un territorio real. En un momento concreto. Bajo una luz irrepetible. La fotografía se convierte en un acto de resistencia frente a lo efímero. Un gesto de pausa en medio de la velocidad. Ocho fotógrafos retratan la vida rural y el paisaje de nuestra tierra con una mirada alejada de los tópicos.
Andalucía no es solo un territorio. Es una luz que cae oblicua sobre la tierra. Es el dibujo de una sierra al atardecer. Es la huella de generaciones que han vivido, trabajado y transformado el paisaje. Pero ¿cómo se fotografía un territorio? ¿Cómo se captura algo que cambia cada día y que, al mismo tiempo, parece eterno? Ocho fotógrafos andaluces han asumido ese reto.
Para Laura León a veces basta un gesto sencillo para transformar un espacio. Era agosto. Su olfato le llevó a este momento mágico: "Vi que los aviones pasaban muy pegados, casi los podía tocar y até cabos y entendí que aquí se podía dar una actividad algún tipo. Estuve repitiendo una y otra vez hasta que se dieron las condiciones ideales para la fotografía de un buen atardecer, el avión a favor y un número de personas haciendo picnic. El paisaje surgió".
Esta fotógrafa fue la primera mujer en recibir el Premio Andalucía de Periodismo. Ha cubierto zonas de conflicto y publicado en la más prestigiosa prensa internacional. Ganadora del prestigioso Premio Chaves Nogales. Es curiosa, exploradora y con una visión especialmente sensible para descubrir detalles. "Es verdad que el paisaje, como todo, se puede abordar desde muchas perspectivas pero yo me quedo con el aprendizaje de la observación con tiempo y silenciosa".
Imágenes que no simulan. No inventan. Registran.Y al hacerlo, fijan para la posteridad cómo era Andalucía en este tiempo histórico. "A veces sueño con tierras andaluzas que, ya despierto, siguen ahí. Más reales que el propio sueño. Más salvajes, deleteréas, pacíficas, inacanzables, complejas, inadvertidas. La región más inabarcable y plural de Iberia: Andalucía", decía el escritor jiennense David Uclés.
"Los Reporteros" nos acercamos con los artífices de "Misión Andalucía" a un paisaje de cine: "La Isla Mínima", un paisaje que está dentro del registro de Paisajes de Interés Cultural que es el paisaje agrario de Isla Mayor y que figura en el despliegue por 40 comarcas andaluzas. "El paisaje es un tema maravilloso. El paisaje nos abriga, nos ventolea también, nos conmueve, nos abrazamos a él. Vivimos dependiendo del paisaje. A los fotografos se le invitó a hacer un trabajo autoral contemporáneo, subjetivo pero enmarcado en unos territorios", nos cuenta Juan María Rodríguez, director del Centro Andaluz de la Fotografía.
Silvia Fernández Cacho, directora del Laboratorio del Paisaje Cultural del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), explica que "se han intentado fotografiar contextos geográficos como contextos de sierra, contexto de humedales, contextos agrarios, de canteras, que representan el modo en que los seres humanos han hecho uso del territorio a lo largo de la historia en Andalucía. De manera que vamos a encontrar desde asentamientos tanto arqueológicos como modernos, lugares donde nos hemos asentado históricamente pero también lugares que hemos aprovechado, en los que tenemos afirmada nuestra identidad , donde se celebran nuestras fiestas, nuestros rituales".
En Andalucía, esa relación es especialmente intensa. Aquí, el territorio ha sido trabajado, habitado, cantado y narrado durante siglos.Por eso, fotografiar el paisaje no es solo registrar un lugar. Es fijar una forma de estar en el mundo. "Ocho miradas efectivamente muy diferentes entre sí que creemos que se complementan y se enriquecen mutuamente", afirma Rodríguez. "En el scroll en el que miramos las pantallas todo se ha vuelto digital, virtual, y nosotros queríamos retratar el paisaje para decirle a la gente venga usted aquí, pise el terreno".
Como ha hecho, por ejemplo, Santi Donaire, que ha fotografiado la campiña de Jaén, Sierra Morena, Sierra Mágina y Aracena. "De hecho, yo tengo una furgoneta y he solido dormir en muchas de las localizaciones para despertarme allí. Y, en este caso, en la campiña del Guadalquivir la zona de Espeluy: quería hacer no solo la zona de ribera, también la zona del tren, y, al final, veo en el horizonte en la Vega del Guadalquivir una polvareda y un rebaño cuando apenas amaneciendo". Embajador de su Jaén natal. Reconocido fotógrafo documental y periodista ganador del prestigioso Premio Fhoto España se reconoce enganchado a la fotografía como puerta a un mundo inmenso.
Ligada desde niña a este paisaje troglodita Susana Girón llevó hasta el National Geographic el pasado de Orce. Fotoperiodista apasionada necesita conexión con el espacio: “Yo creo que el paisaje lo dice todo al final. Me interesaba esta zona también por la cantidad de de contraste de luces, de azules que cambia constantemente. El paisaje modelado por años y años de lluvia que hace esas formas tan increíbles con los colores de esa arcilla. Es un punto mágico también porque es imposible venir aquí y no sentir nada”.
El resultado no es una colección turística, sino una mirada autoral del nuevo documentalismo, visitable en el Centro Andaluz de la Fotografía. "No queríamos hacer preciosismo, tampoco podíamos hacer demasiado costumbrismo. Nosotros hemos evitado eso que llamamos la postal. La fotografía contemporánea no va por ahí. La fotografía contemporánea mantiene una cierta distancia de lo que refleja", dice el director del CAF. En total, alrededor de 350 imágenes pasarán a formar parte de los fondos del Instituto Andaluz de Patrimonio. Un archivo para el futuro.
Este año, en el que se conmemoran dos siglos del nacimiento del daguerrotipo, la fotografía vuelve a reivindicarse como documento histórico. Ocho horas de exposición necesitó Nièpce en 1826 para captar desde su ventana lo que se considera la primera fotografía de la historia. Un logro extraordinario. La posibilidad de fijar la realidad y conseguir robarle un instante al tiempo. Trece años después nació en Francia el daguerrotipo. Y así surgieron las primeras Misiones Fotográficas. En 1851, la Misión Heliográfica marcó un hito. El Estado francés, envió a varios fotógrafos a recorrer el país para registrar sus monumentos históricos. También lo encomendó la Farm Security Administration en 1937. Recorrió las áreas rurales de Estados Unidos para documentar la vida durante la Gran Depresión.
Desde 1984 hasta hoy el Viejo Continente ha seguido documentado sus transformaciones.“Misión Andalucía” se inscribe en esa tradición internacional. Manuel Espaliú, Pablo López, Julián Ochoa, David Jiménez...Junto a sus miradas, la indiscutible de María Clauss, víctima del accidente ferroviario de Adamuz. Sus imágenes adquieren ahora un significado aún más profundo. Su sensibilidad para plasmar su mundo.Y, de algún modo, su presencia. Porque si este proyecto habla de memoria, ésto también es legado.
Si ya tiene cierta edad. Piense un minuto en cómo ha cambiado el paisaje que le rodea. Dentro de 100 años alguien observará estas imágenes intentará comprender cómo fuimos, cómo era esta tierra. Qué relación teníamos con ella. Porque el paisaje no es solo lo que vemos. Es lo que somos.