HOMENAJE RELIGIOSO
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Los malagueños llenan la Catedral para recordar a las víctimas de la tragedia ferroviaria

El obispo José Antonio Satué ha oficiado una misa en la que ha pedido por los fallecidos y heridos.

Entre los asistentes, familiares de algunas víctimas, como el joven cardiólogo Jesús Saldaña o el policía Samuel Ramos. 

También han acudido representantes políticos e institucionales, entre ellos el alcalde de la capital y la consejera portavoz de la Junta.  

CANAL SUR MEDIA 26 enero 2026

Málaga ha recordado este domingo a todas las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz con una multitudinaria misa en la Catedral Basílica de la Encarnación.

El obispo de Málaga, José Antonio Satué, ha oficiado la misa en la que se ha recordado a los fallecidos, heridos, afectados y también a sus familiares.

En su homilía, el obispo ha dicho que los malagueños se reúnen "con el corazón herido" y "cargados de preguntas, tristeza, de nombres y rostros amados" que han muerto o que "luchan por recobrar la salud".

La Diócesis de Málaga ha invitado a todos los malagueños al acto y de forma especial a las familias de las víctimas de la provincia con las que había contactado, como a las del cardiólogo Jesús Saldaña, o las de algunos heridos; invitación que se ha hecho extensiva a todas aquellas personas que hubieran vivido de cerca el accidente aunque sus nombres no hubieran trascendido.

A la misa también ha asistido la familia del policía fallecido Samuel Ramos Sánchez, un agente nacido en Córdoba, que vivía en Málaga y estaba destinado en la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras (BPEP) de Madrid.

Tampoco han faltado numerosos representantes políticos de distintos ámbitos de la provincia, entre ellos la consejera de Economía y portavoz de la Junta de Andalucía, Carolina España, y el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, así como el presidente de la Diputación Provincial, Francisco Salado.

El obispo ha destacado la "generosidad de los vecinos de Adamuz, que han dado un ejemplo extraordinario de solidaridad", así como "el esfuerzo de los propios pasajeros por ayudar a otros, el trabajo incansable de los cuerpos de seguridad, los servicios de rescate, los bomberos y el personal sanitario", entre otros.

Dado el gran número de asistentes para administrar el sacramento de la comunión, ha sido necesario la colaboración de al menos cinco sacerdotes, que se han colocado en distintos puntos para atender a todos los fieles.

Satué ha rogado para que la ciudadanía no se deje "contagiar por la epidemia de la crispación y sectarismo que tanto asola" la sociedad, "donde algunos solo exigen responsabilidades cuando el gobernante competente no pertenece a su partido, o justifican cualquier tropelía cuando el cargo público comparte su ideología".

Pero ha precisado que la "unidad no excluye, por supuesto, que se depuren responsabilidades, pero no en función de intereses particulares o espurios, sino basándose en la verdad". 

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