Accidente ferroviario
Accidente ferroviario

Una semana del fatídico choque de trenes en Adamuz

Lo que ocurrió en Adamuz el 18 de enero de 2026 marcará un antes y un después en la localidad cordobesa.

La colisión entre dos trenes deja 45 fallecidos y muchas incógnitas por despejar. 

CANAL SUR MEDIA 25 enero 2026

El pasado domingo 18 de enero el descarrilamiento de los dos últimos coches de un tren Iryo y su posterior choque con un Alvia que circulaba en dirección opuesta, a la entrada de la estación de Adamuz (Córdoba), dejó un balance de 45 fallecidos en el primer accidente mortal de la alta velocidad española, un siniestro del que todavía se desconocen las causas y que una semana después continúa sobrecogiendo el corazón de Andalucía.

Los habitantes de Adamuz, que en los primeros momentos se movilizaron para ayudar a las víctimas, en una respuesta solidaria que ha traspasado fronteras, no acaban de recuperarse de la tristeza que les ha causado la tragedia ocurrida a pocos kilómetros de la población.

Era noche cerrada ya en la campiña cordobesa cuando a las 19:43 horas, a la altura de Adamuz, el tren Iryo 6189, procedente de Málaga con destino a Madrid, descarrila invadiendo la vía contraria. Segundos después, impacta con el Alvia 2384 que viaja desde la capital de España a Huelva.

Durante los primeros minutos reinó el desconcierto. Nadie sabía exactamente qué había ocurrido. Tampoco que los dos primeros vagones del Alvia habían caído por un terraplén de más de cuatro metros, quedando ocultos en la oscuridad.

La llamada del maquinista del Iryo al centro de operaciones de Atocha es el primer aviso de que algo grave ocurre. Las llamadas al Alvia no obtuvieron respuesta. El conductor ya había fallecido.

A las 19:45 horas se realiza la primera llamada de auxilio. Algunos pasajeros rompen ventanas y se ayudan entre sí, y son los vecinos de Adamuz los primeros en llegar al lugar del choque, encontrando un panorama sobrecogedor.

A las ocho, bomberos, sanitarios y agentes de la Guardia Civil llegan al epicentro del desastre. Se levanta un hospital de campaña, vecinos del municipio ofrecen mantas, agua y consuelo, y comienzan los traslados de heridos.

En tiempo récord se establece un dispositivo de emergencias sin precedentes. Horas después, ya con la luz del día, se confirma la magnitud de la tragedia.

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