Con el grueso de los vecinos de vuelta en sus casas, hay que hacer balance.
Para los negocios y, también, para la vida diaria preocupa el estado de las comunicaciones.
Aún quedan 250 vecinos por volver y, para facilitar su alojamiento, el Gobierno ha topado los precios de los hoteles de la zona.
En Grazalema no es raro ver turistas cargando maletas y abriendo casas con curiosidad. Sin embargo, estos días la imagen ha sido muy distinta: no son turistas, son vecinos que vuelven a casa tras 11 días desalojados.
El regreso ha estado cargado de emoción. El Ayuntamiento desplegó pancartas de bienvenida y no faltaron los abrazos en viviendas que fueron vaciadas a toda prisa. También quedan anécdotas que, como señalan algunos vecinos, “mañana serán leyenda”. Con unos 1.300 residentes ya de vuelta en sus hogares, comienza ahora el momento de hacer balance de los daños en viviendas, comercios e infraestructuras.
Para los negocios locales, la situación sigue siendo delicada. “Y los gastos que conlleva tener un negocio abierto, bueno, dos negocios con 22 personas, pues ahí está el problema”, explica José María Barea, un empresario hostelero del municipio. A la dificultad económica se suma el estado de las carreteras del entorno, que complica la reapertura total de la actividad. “A la hora de poder abrir el negocio, una cosa que nos tiene un poquito retenidos es el estado de las carreteras alrededor”, añade.
La afectación también alcanza a las familias. “Mi hija, por ejemplo, tiene una hora y media de camino hacia el instituto en Ubrique porque la estamos llevando los padres”, relata María José Rincón, vecina de la localidad, evidenciando las complicaciones en la movilidad diaria.
Pese a la vuelta progresiva, alrededor de 250 vecinos aún no han podido regresar a sus casas. “Mi casa ha pasado lo que es el acuífero por debajo y entonces la están estudiando”, cuenta una afectada, que por el momento se realoja en la zona de La Muela mientras se evalúan los daños estructurales.
Para facilitar la situación de quienes siguen desplazados, el Gobierno ha limitado el precio de los hoteles en Grazalema, Jerez de la Frontera, Ubrique y Vejer de la Frontera hasta el día 25 de este mes, con el objetivo de garantizar el acceso a alojamiento a los aún desalojados.
Poco a poco, la normalidad regresa a Grazalema. Un retorno esperado que, como reconocen muchos vecinos, “nos deja sin palabras”.