Científicos del Centros Superior de Investigaciones Científicas y expertos en movimientos de tierra analizan el estado del acuífero de Grazalema y la situación del subsuelo, colmatado de agua, que ha provocado el desalojo de todos los vecinos del pueblo.
El municipio de Grazalema está desalojado. Todos sus vecinos tuvieron que marchar en la tarde de este jueves de sus casas y no saben aún cuando podrán volver. La decisión de desalojar completamente la localidad responde a riesgos geológicos. Grazalema se ha levantado sobre un suelo de calizas y dolomías, rocas muy porosas. Con las fuertes lluvias de estos días, el agua ha rellenado las hoquedades hasta el punto de que ha salido por las casas. Pero, además, ese agua subterránea está ejerciendo una presión brutal hacia arriba. Esto es lo que ocurre cuando el suelo está al límite de agua.
El geólogo del Centro Superior de Investigaciones Científicas, Manuel Regueiro, en declaraciones a Canal Sur, destaca que se ha actuado por prevención pero ve improbable que pueda hundirse el casco urbano a pesar de la gran cantidad de agua que mana por todos sitio. Regueiro ha explicado que esa sierra es un terreno kárstico, es decir calizo, con cuevas, simas y muchos acuíferos. La lluvia intensa y sostenida ha provocado saturación de ese complejo sistema subterráneo y por eso se perciben vibraciones e incluso se puede escuchar.
Por eso, algunos vecinos han dicho que percibían como explosiones en el subsuelo del pueblo.
No hay riesgo de un colapso total, pero en lugares puntuales puede haber deslizamientos o hundimientos que afecten a las estructuras