"No paramos de tener problemas y cada vez menos recursos para afrontar la destrucción". Así explica en "Despierta Andalucía" la situación explotaciones del Bajo Guadalquivir tras las sucesivas borrascas y el temor a las que están por venir.
Tubos rotos o torcidos, mallas y plásticos de cubiertas y paredes que han salido volando, desagües destrozados y gran parte de la cosecha perdida. Son los daños que ha sufrido uno de los invernaderos de flor cortada de la localidad sevillana de Lebrija, en la comarca del Bajo Guadalquivir. José Cruz es su propietario. La finca está arrasada por las borrascas. En "Despierta Andalucía" nos hace balance de la difícil situación de su negocio.
"No paramos de tener problemas y cada vez menos recursos para afrontar la destrucción", dice este agricultor, que mientras hace balance de los daños sigue con preocupación las previsiones meteorológicas para los próximos días. En total, la destrucción del invernadero y la pérdida de la cosecha puede costarle entre 50.000 y 60.000 euros.
A los productores de flor cortada como José Cruz esta situación les pilla en plena cosecha para la campaña de San Valentín y para la próxima Semana Santa. "Son las fechas fuertes en las que se gana el dinero en la flor, el resto de año es para mantenernos", explica.
José Cruz tiene tres invernaderos. En total, 6.000 metros cuadrados de cultivo. Uno de ellos, el que ha quedado destrozado, tiene unos 2.500 metros cuadrados y hay sembrados unos 300.000 tallos. Ya se ha perdido casi un tercio de la cosecha y puede que se pierda todo porque las plantas han quedado a la intemperie. "No va a quedar nada", teme su propietario.
Como muchos otros agricultores de Lebrija, José Cruz ya ha presentado en la cámara agraria la documentación de su finca para acogerse a las posibles ayudas, mientras continúa el temor a más destrozos por las borrascas que se avecinan en los próximos días.