Un centenar de soldados de la Unidad Militar de Emergencias han realizado maniobras estos días para afrontar un verano en el que contarán con nueva tecnología para luchar contra el fuego, como han contado desde la UME en "Gente de Andalucía".
Un centenar de militares y 15 vehículos de la Unidad Militar de Emergencias (UME), pertenecientes a la base de Morón de la Frontera (Sevilla), han realizado maniobras intensivas en la base de Cerro Muriano (Córdoba) y en Jaén para prepararse ante la inminente campaña de incendios forestales.
El cabo primero Antonio Diosdado ha contado en "Gente de Andalucía" cómo es este entrenamiento para afrontar la extinción de los incendios que se avecinan en cuanto apriete el calor y los campos se sequen. Ha asegurado que estos ensayos buscan recrear de la manera más fiel posible los escenarios de máxima complejidad que se encontrarán en verano, incluyendo cambios bruscos de viento o de temperatura. "El mayor enemigo de una emergencia es la improvisación", afirma Diosdado, subrayando que el entrenamiento riguroso es vital para "dar la mejor respuesta que merecen los ciudadanos".
Una de las grandes novedades de esta campaña en Andalucía es la incorporación de un dron terrestre no tripulado, una suerte de mini-excavadora controlada de forma remota que agiliza la creación de líneas de defensa y cortafuegos. Esta tecnología permite "economizar esfuerzos y ahorrar tiempo" al retirar el combustible vegetal de forma rápida antes de que las llamas avancen, reduciendo además el desgaste de los efectivos humanos. Junto a este equipo, la UME emplea drones aéreos para vigilar la evolución del fuego y detectar zonas calientes, lo que les permite adelantarse a los acontecimientos y coordinarse mejor con otros actores como el Infoca.
La unidad advierte que los incendios actuales son cada vez más virulentos y complejos debido a factores como las temperaturas extremas, la baja humedad y el éxodo rural, que deja los montes con mayor carga de combustible. Según este miembro de la UME, el comportamiento del fuego ha evolucionado hasta llegar a lo que se conoce como incendios de "sexta generación", lo que obliga a los militares a ser extremadamente flexibles y rápidos en sus estrategias. "Va cambiando el panorama de nuestros montes y con ello va cambiando el comportamiento de los incendios", explica para justificar por qué la preparación actual debe ser mucho más exigente que la de hace quince años.
Finalmente, la UME hace un llamamiento a la prevención ciudadana, instando a la población a seguir estrictamente los consejos oficiales, como no hacer barbacoas ni tirar colillas en el campo. Este militar recalca que, aunque están preparados para actuar en cualquier catástrofe -desde volcanes hasta danas-, la clave del éxito reside en la previsión y en evitar que los incendios lleguen a producirse. "A mí me encantaría estar siempre preparándome para algo que no suceda", concluye, resumiendo la filosofía de una unidad que dedica los tiempos de calma a perfeccionar su respuesta ante cualquier adversidad.