En una entrevista en Canal Sur aseguran que la decisión judicial les está destrozados y han revelado que la autopsia muestra índices de alcohol en la sangre de su hija en el momento del suicidio
Los padres de Sandra Peña, la alumna de 14 años que se suicidó el pasado octubre en Sevilla víctima de un posible caso de acoso, han anunciado que recurrirán el archivo provisional de la querella que presentaron contra los responsables de su colegio, una decisión judicial que los "hunde y destroza más".
José Manuel Peña y Zara Villar han revelado en una entrevista en Canal Sur Televisión parte del resultado de la autopsia de su hija, que recoge que presentaba alcohol en sangre (0,59 miligramos) y cortes, y se han preguntado si la menor -que se suicidó muy poco después de la salida del colegio privado concertado Irlandesas Loreto- pudo haber bebido y lesionarse en el propio centro escolar.
"No entendemos nada. Nos hunde más, nos destroza más que después de 130 días esperando una respuesta se resuelva en media carilla", han dicho Villar en referencia al auto del juez instructor que, para archivar la causa, señala que el colegio y sus responsables adoptaron medidas para combatir la situación de acoso, "pero no les era exigible que controlaran a la menor en todo momento para evitar que esta se quitara la vida".
La madre de Sandra no entiende que el auto "obvie tantas cosas", como no mencionar la autopsia de su hija ni el protocolo de prevención del suicidio, más allá del referido al concretamente al acoso, que el propio juez reconoce que no se activó en este caso.
Su querella, ha explicado, está basada en la buena investigación que, en su opinión, sí está haciendo la Fiscalía de Menores en la actuación que se mantiene abierta, a raíz de un expediente de reforma, en el Juzgado de Menores que investiga, por su parte, a las tres alumnas del colegio que fueron señaladas como presuntas acosadoras de Sandra Peña.
"Ahí ha quedado constatado, por todos los testigos, el acoso que sufría Sandra y que el profesorado lo sabía", ha relatado Villar, quien también se ha referido a una extensa carta de despedida de tres folios que la menor al parecer escribió durante una clase de Matemáticas.
Asimismo ha lamentado que el colegio tratara, a su juicio, la situación que sufría su hija como "cosas de niños y peleas entre iguales", y ha recordado que se suicidó porque sufría "una depresión profunda causada exclusivamente por el acoso escolar", que le provocaba baja autoestima, no estar conforme con su cuerpo y autoexigencia.
Para archivar la causa, el magistrado, en línea con el criterio de la Fiscalía, sostiene que no ha quedado acreditada la comisión de delitos de homicidio por imprudencia o trato degradante por parte del centro educativo en relación con el fallecimiento de la alumna el pasado 14 de octubre.
El auto judicial alude a la existencia de un ambiente de acoso escolar provocado presuntamente por tres compañeras, cuya actuación investiga actualmente un Juzgado de Menores.
Sin embargo, el instructor rechaza la tesis de los padres sobre un "comportamiento omisivo" de los docentes, al señalar que el colegio adoptó medidas de protección tras reunirse con la familia en septiembre de 2025, como la separación de las presuntas acosadoras y el seguimiento psicopedagógico.
El juez subraya la falta de relación de causalidad entre la actuación del centro y el suicidio, ocurrido fuera de las instalaciones escolares, y concluye que, aunque no se activó el protocolo oficial de acoso, el deber de vigilancia de los profesores no se extiende al domicilio de la menor ni era exigible que los educadores previeran ese desenlace
El colegio Irlandesas Loreto de Sevilla ha expresado su satisfacción por el archivo de la causa contra el centro, y ha reiterado que siempre actuó "guiado por la responsabilidad, la prudencia y la voluntad de proteger" a la alumna