El derrumbe del chiringuito Paco Triana, todo un símbolo de la hostería de la playa almonteña, es el último episodio de un problema que viene de largo.
Los propietarios de urbanizaciones próximas a la primera línea de playa temen por sus viviendas.
El retranqueo del paseo marítimo podría obligar al derribo de unos 300 edificios.
Un nuevo temporal derrumba chiringuitos y deja las viviendas expuestas
Demoledor .Asi es como ha sido el avance del mar en Matalascañas, dejando el chiringito Paco Triana como ven....vencido. Derruido... . Se veía venir. A los vecinos del edificio Alcotan, les llega el derrumbe hasta la puerta de casa. Y opinan sobre posibles soluciones que no les terminan de convencer
La borrasca Francis devoró buena parte del paseo marítimo de Matalascañas y dejó en una situación muy comprometida negocios como el chiringuito Paco Triana, con medio siglo de historia en esta playa onubense. Este lunes el negocio ha colapsado. El fuerte oleaje ha terminado de destruirlo.
Per se veía venir. Los vecinos de la urbanización El Alcotán miran con preocupación en lo que ha quedado el chiringuito que tenían ante la puerta de sus casas. La misma preocupación con la que los propietarios de Pueblo Andaluz miran el avance de la marea. Las posibles soluciones que se ponen sobre la mesa estos días no les terminan de convencer, como la posibilidad de retranqueo.
Es la crónica de una muerte anunciada. Un plan de 2013 ya mostraba la urgencia de actuar en la zona para evitar lo que ahora está ocurriendo.
Para entender lo que ocurre y las posibles soluciones es necesario conocer la zona y sus características. La playa de Matalascañas es un tramo del litoral onubense donde se ha urbanizado en una zona próxima al mar.
Ante los últimos destrozos se plantea, como posible solución, retranquear el paseo marítimo. Pero eso supondría, según cálculos municipal, la destrucción de unos 300 edificios.
Los vecinos aseguran que parte del problema se debe al espigón del Puerto de Huelva. Aseguran que desde su construcción el dique ha estado interrumpiendo el transporte natural de sedimentos, dejando sin aporte de arena a Matalascañas.
Los expertos aseguran que el problema es mucho más complejo, pero que a corto plazo, podría minimizarse con algunas medidas como la construcción de una duna artificial, como señala el geólogo onubense Juan Antonio Morales.