La presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, en "Despierta Andalucía", denuncia que la aplicación del 100.2 es un "tercer grado encubierto" que el Gobierno vasco no tiene que comunicar y que por tanto no permite recurso desde las asociaciones.
Asegura que se aprobó para casos excepcionales pero que "se usa de manera habitual para presos que no cumplen los requisitos para un tercer grado"
Desde el pasado domingo, el ex jefe de ETA, Garikoitz Aspiazu Rubina, alias 'Txeroki', se encuentra en régimen de semilibertad. Puede salir del centro penitenciario de Martutene, en San Sebastián, después de que lo haya autorizado el Gobierno vasco a propuesta de la Junta de Tratamiento en aplicación del artículo 100.2 del Reglamento penitenciario.
Txeroki fue condenado a 377 años de prisión por la Audiencia Nacional.
Maite Araluce presidenta de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, en una entrevista en "Despierta Andalucía", asegura que "es un palo más" y que el tercer grado se está dando a presos que no cumplen los requsitos.
"Están saliendo a la calle. Con este 100.2 no nos lo comunican y las víctimas no podemos hacer nada. De esto nos hemos enterado por la prensa. Con el tercer grado sí tienen que darnos información y podemos recurrir pero con el 100.2 no", ha señalado.
Asegura que la aplicación del 100.2 es un "tercer grado encubierto" y que los presos que se benefician "no muestran ningún arrepentimiento ni han colaborado con la justicia". Lo califica de "tomadura de pelo".
Araluce ha explicado que el 100.2 se aprobó para flexibilizar la salida de prisión de presos en casos excepcionales, como para recibir tratamiento médico fuera de la cárcel. "Una concesión para presos que no cumplen los requisitos del tercer grado, pero que se está dando como tercer grado encubierto. Ha indicado que "no depende del Ministerio del Interior sino del Gobierno vasco, que sigue la ruta de Bildu", dice.