En el caso de los espolios, un torso y su cabeza, pueden venderse por separado y alcanzar un mayor precio en el mercado negro. Pero, además, hay otras razones. Por un lado, es necesario nombrar el espíritu práctico propio de la civilización romana. Del mismo modo que las partes de un edificio eran talladas y producidas en serie, también había estatuas que se producían de forma similar. El cuerpo se tallaba repitiendo los mismos modelos y posteriormente se personalizaba a modo de retrato esculpiendo a parte la cabeza del dignatario que debía ser representado.
Finalmente, es obligado nombrar la práctica del damnatio memoriae que destruía la memoria del condenado a dicha pena. Tras dicha condena, dictado por el Senado Romano, se procedía a desfigurar el rostro y decapitando las estatuas que le representaban.