El procedimiento consiste en introducir en el ojo partículas de oro de tamaño microscópico que se adhieren a las células internas de la retina. Dichas partículas se activan con un láser de luz infrarroja proyectado desde unas gafas, lo que permite estimular directamente las células bipolares y ganglionares. Al hacerlo, se evita la dependencia de los fotorreceptores, que suelen estar dañados en este tipo de enfermedades.