La decisión de Pierre Curie no se cumplió y por tal motivo la medalla acabó perdiéndose. Lo curioso es que Irena, la hija del matrimonio Curie, la encontró con seis años. Sus padres la encontraron jugando con la medalla. Pierre explicó a sus amigos que lo visitaban: ..."A Irena simplemente le encanta su nueva y gran moneda".