Uno de los cambios más significativos es la suspensión del proyecto Gateway, una pequeña estación espacial prevista para orbitar la Luna y servir de punto intermedio para las misiones tripuladas. Aunque la estación formaba parte del diseño original del programa Artemis, la NASA considera ahora que dedicar recursos a la infraestructura en superficie permitirá avanzar más rápido hacia una presencia humana estable. La decisión también tiene un fuerte componente presupuestario. La agencia planea redirigir alrededor de 20.000 millones de dólares, inicialmente previstos para la estación orbital lunar, hacia el desarrollo de la futura base en la superficie durante los próximos años.