Al menos por ahora, la reproducción sexual es la única garantía para de evitar mutaciones genéticas a gran escala que comprometan la supervivencia de la especie, por lo que los científicos advierten que estas técnicas se puedan extender a humanos. La reclonación en serie que se anunciaba a finales del siglo XX como revolucionaria e "imparable" no se puede sostener indefinidamente en mamíferos, puesto que conduce a una acumulación de mutaciones letales de ADN, según concluye un estudio realizado en Japón a lo largo de dos décadas sobre ratones de laboratorio.