La presa se encuentra en niveles inéditos y preocupa que pueda rebosar. Uno de los puntos de interés el sistema kárstico que la conecta con el manantial de la Cueva del Gato.
Lo vemos en Andalucía Directo.
La intensa acumulación de lluvias de las últimas semanas mantiene en alerta a los vecinos de Benaoján, en la Serranía de Ronda, pendientes de la evolución de la presa de Montejaque, una infraestructura que nunca llegó a entrar en funcionamiento y que ahora se encuentra en un nivel de llenado inédito. La preocupación es que, si el agua llega a rebosar, pueda provocar inundaciones en la zona.
Esta situación la hemos visto en el programa Andalucía Directo, que ha acompañado a los científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) desplazados hasta el terreno para analizar el comportamiento del agua y del subsuelo. Los expertos trabajan estos días en la zona realizando mediciones clave para interpretar “las señales que el agua y el terreno van mostrando”, tanto las visibles como las que no lo son, con el objetivo de prevenir riesgos.
“Hemos hecho primero un estado de diagnóstico y ahora lo que vamos a hacer, a partir de hoy, es empezar a monitorizar algunos sensores, algunos pozos que no tenían control en continuo”, explica uno de los investigadores. Para ello, están instalando equipamientos que permiten medir la evolución del nivel del agua y “tomar decisiones sobre el estado de preocupación o el tipo de actuaciones que se tienen que hacer en función de cómo vayan descendiendo los niveles”.
Uno de los puntos clave del estudio es el sistema kárstico que conecta la presa de Montejaque con el manantial de la Cueva del Gato, uno de los principales de la provincia de Málaga. “Este sistema está ahora mismo como nunca ha estado de regulación, está almacenando una gran cantidad de agua”, señalan los científicos. Los acuíferos, añaden, no solo están liberando caudal por los manantiales habituales, sino que se han activado conductos kársticos situados a mayor altura, lo que explica las surgencias inesperadas en municipios como Grazalema.
En Benaoján, técnicos del CSIC y de la Agencia Andaluza del Medio Ambiente y del Agua han instalado piezómetros, sensores que medirán cada diez minutos el nivel de las aguas subterráneas en distintos puntos. Una de las mediciones realizadas arroja un dato significativo: “Este dato quiere decir que está en uno de los niveles de mayor llenado de los que tenemos en la serie”. Según explican, las lluvias continuadas han saturado el acuífero, provocando que el agua emerja por donde encuentra salida.
Sobre la presa de Montejaque, los expertos se muestran prudentes. “Se supone que esa presa, por alguna razón de filtraciones, no ha estado operativa y esto es algo inédito que se haya llenado así”, indican. No obstante, confían en que “se irá descargando e irá alimentando ese sistema que saldrá por la zona de la Cueva del Gato”.
La presencia de los científicos aporta tranquilidad a los vecinos. “Es un alivio que estén aquí mirando los pozos, controlándolo todo”, comenta uno de ellos. Otros recuerdan que, aunque han visto la presa muy llena en otras ocasiones, “tan llena como ahora, no”. Aun así, confían en que, como ocurre habitualmente con la conocida como “presa fantasma”, el agua termine drenando de forma natural.
Los equipos del CSIC continúan desplegados por distintos puntos de la sierra y en otras zonas de Andalucía, como Grazalema, con el objetivo de seguir monitorizando la situación y garantizar la seguridad de la población mientras las aguas vuelven, poco a poco, a su cauce.