Los vecinos desalojados de Arcos de la Frontera regresan a sus casas tras la borrasca Marta y afrontan ahora la dura recuperación.
Lo vemos en Andalucía Directo.
Arcos de la Frontera comienza a recuperar poco a poco la normalidad tras las intensas lluvias provocadas por la borrasca Marta, que obligaron al desalojo de numerosos vecinos por las anegaciones causadas por el desbordamiento del río Guadalete. Aunque el regreso a las viviendas ya es posible, la situación dista mucho de ser normal para muchas familias que lo han perdido prácticamente todo. Andalucía Directo ha estado con ellos.
Es el caso de Curro, uno de los vecinos afectados, que ha podido volver a su casa tras varios días desalojado junto a su mujer. Al abrir la puerta, el impacto fue devastador. “El agua se ha llevado literalmente todo. No ha quedado nada, todo hay que tirarlo”, explica, aún impresionado por la imagen de su vivienda cubierta de barro y con las marcas del agua alcanzando una altura superior al metro y medio.
Curro decidió no regresar solo y acudió acompañado de su hijo. “Entrar y encontrarte esto es muy fuerte”, reconoce mientras señala los muebles, electrodomésticos y enseres personales inutilizados por el agua. Frigoríficos, lavadoras, ventanas, ropa y muebles han quedado completamente destrozados tras el desbordamiento del Guadalete, que alcanzó viviendas situadas a escasos metros del cauce.
A pesar de la dureza del momento, la solidaridad ha sido clave. Familiares, vecinos y voluntarios no han dejado de acercarse para ayudar en las labores de limpieza. Su hermana Paqui, que también ha sufrido importantes pérdidas, permanece a su lado para que no se sienta solo. “Aquí lo hemos perdido todo, pero queremos agradecer a todas las personas que han venido a ayudarnos sin conocernos de nada”, afirma emocionada.
Historias similares se repiten en otros puntos del municipio. Familias enteras han visto cómo años de esfuerzo desaparecían en cuestión de horas. “Todo lleno de barro, dormitorios, cocina, electrodomésticos… todo nuevo y ahora hay que tirarlo”, lamenta otro de los vecinos afectados, que llevaba desde primera hora de la mañana achicando agua y sacando muebles a la calle.
Frente a la devastación, la respuesta ciudadana ha sido masiva. Se han organizado grupos de voluntarios, con cientos de personas ofreciendo ayuda para limpiar viviendas, retirar enseres y repartir comida caliente. Comercios y establecimientos de la localidad también se han volcado con los damnificados, proporcionando alimentos a voluntarios y afectados.
“Levantar la mirada y ver tanta gente buena te da fuerzas para seguir adelante”, resume uno de los vecinos, visiblemente emocionado. Un sentimiento compartido por muchos en Arcos de la Frontera, donde ahora comienza una etapa complicada de reconstrucción, pero marcada por la unión y la solidaridad. “Con la unión no puede nadie”, repiten, convencidos de que, pese a las dificultades, saldrán adelante.