Los exámenes realizados hasta ahora no permiten determinar si la rotura detectada se produjo antes o después del descarrilamiento.
Sí se descarta el error humano, el exceso de velocidad o el sabotaje como orígenes del siniestro.
El ministro de Transporte prevé que la línea de alta velocidad se reabra el 2 de febrero.
El presidente de Iryo califica de "raro" y "extraño" el accidente y asegura que la compañía está a "disposición total" de las autoridades para esclarecer lo ocurrido.
La investigación se prevé larga porque gran parte de los materiales, tanto de los convoyes como de las vías afectadas, han quedado convertidos en un amasijo por la violencia del impacto.
La investigación oficial de las causas del accidente va a ser larga. El ministerio de Transportes, Óscar Puente, ha informado este lunes que el primer indicio apuntado por los técnicos es una rotura de la vía, aunque todavía la investigación tiene que avanzar y determinar si esa rotura detectada se produjo antes o después del descarrilamiento del Iryo.
El ministro también ha apuntado la fecha del 2 de febrero para la reapertura de la línea, por lo que la conexión de alta velocidad entre Madrid y Andalucía seguirá interrumpida hasta entonces.
Lo que sí han descartado ya los investigadores es el exceso de velocidad y el fallo humano como causas del accidente. Ocurrió en una recta, con trenes prácticamente nuevos -menos de tres años- que iban a una velocidad razonable, por debajo de los 250 kilómetros por hora de velocidad máxima permitida en ese tramo. Unas condiciones que no casan con la magnitud del siniestro.
El presidente de Iryo, Carlos Bertomeu, ha calificado de "raro" y "extraño" el accidente. En declaraciones a los periodistas en Adamuz y visiblemente emocionado, ha trasladado un mensaje de pésame y ánimo a los familiares de las víctimas y ha manifestado que a la compañía le invade una "profunda tristeza" ante el trágico suceso.
Bertomeu ha asegurado que la compañía se ha puesto "a disposición total" de las autoridades para esclarecer lo sucedido y ha reconocido que en sus más de tres décadas de trayectoria profesional en el sector del transporte nunca había vivido un accidente con víctimas mortales. "Yo llevo 32 años en transporte y nunca habíamos tenido en ningún modo un accidente con víctimas y es horrible, es un drama", ha dicho.
El directivo de Iryo ha evitado pronunciarse sobre las posibles causas del accidente y ha recordado que la investigación corresponde exclusivamente a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), un organismo independiente.
No obstante, ha resaltado el carácter "inusual" del siniestro ya que "no ha ocurrido en una curva, ha ocurrido en una recta", y se produjo a "una velocidad moderada para la que tiene el tren".
Los investigadores tendrán que aclarar lo ocurrido. La causa del descarrilamiento podría estar en esa fina línea que une al vehículo con la vía. Un fallo en la soldadura, una rotura previa, etc... los técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios siguen trabajando en la zona.
Esa comisión ha determinado que, además de inspeccionar la rodadura del tren Iryo en un taller, también se analizarán los carriles en el punto de inicio del descarrilamiento en un laboratorio.
La investigación también extraerá los datos de los registradores jurídicos (las cajas 'negras') de ambos trenes y se trasladarán a las dependencias de la CIAF en Madrid para que se trasladen posteriormente a un laboratorio.
"No era un problema de exceso de velocidad y era una recta, no una curva. Sacar conclusiones no va a ser algo inmediato", ha dicho el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, quien ha apuntado a un problema en las vías o en los trenes y ha alejado la opción del error humano.
La hipótesis del sabotaje también se descarta, puesto que un corte de vía con motosierra habría hecho descarrilar la cabecera del tren Iryo y no a los vagones traseros. Tras el tremendo impacto, la zona es confusa porque muchos materiales han quedado como una amalgama.
Se plantea la posibilidad de que el tren podría llevar arrastrando un sobrepeso en los bajos, lo que habría provocado el descarrilamiento de los últimos vagones.
Son muchas las dudas todavía y mucho el trabajo que tienen por delante los investigadores.