Verónica López, jefa Nefrología Hospital General de Málaga, considera su trabajo muy gratificante porque ve el sufrimiento de quien espera un órgano pero también la solidaridad de una sociedad en la que pocos dicen no a la donación
Para un profesional sanitario, vivir el proceso de la donación y el trasplante es palpar la solidaridad en cada etapa.
Desde el primer momento hasta que el órgano llega a quien lo necesita, se conforma una cadena de generosidad que transforma el dolor en esperanza y la pérdida en vida.
Verónica López, jefa Nefrología Hospital General de Málaga, ve cada día "la necesidad de los pacientes que esperan un trasplante", pero también "la solidaridad" de todas las personas que "donan en vida o donan de un familiar que ha fallecido".
Esta doctora considera su trabajo "gratificante" y alaba una sociedad en la que "pocas personas dicen no a la donación".
El objetivo para ella es que todo el mundo diga "sí" a la donación y está segura, por su experiencia, de que "si todos tuviésemos un familiar al que vemos con el sufrimiento de ir tres días a diálisis, el 100% diría sí a la donación".
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