A la disminución de reservas por el temporal, el estado de las carreteras y las playas y la reticencia de viajar en tren tras el accidente de Adamuz, se suma ahora la subida de precios por la guerra
Tormenta perfecta en el sector turístico andaluz. Y no solo en lo que a lo meteorológico se refiere. Los temporales pusieron freno a las reservas y ahora la incertidumbre no sólo está en el cielo. También en la reticencia a viajar en tren tras el accidente en Adamuz y los continuos retrasos, el deficiente estado de las carreteras por las lluvias, los daños en las playas y, sobre todo, la subida generalizada de precios por la guerra en Irán.
La primera prueba de fuego será la Semana Santa. No se descarta un descenso de hasta un 30 por ciento en las reservas, un 25 por ciento en la ocupación y pérdidas de unos 200 millones de euros. En la otra cara de la moneda, el turismo internacional con un cambio de flujo de Oriente a Occidente y zonas andaluzas como la Costa del Sol como destino refugio para el turismo de lujo.