El río Aguas Blancas se desbordó la pasada semana y obligó a la familia García ya muchas otras a abandonar sus casas.
A la vuelta se han encontrado con un escenario desolador.
Aún no han terminado de tirar todo lo que el agua ha estropeado.
En cuestión de minutos la subida del río Aguas Blancas lo arrasó todo. Fue capaz de destrozar caminos, romper carreteras y parar la vida de muchas familias que hoy, una semana después, siguen afanados entre lodo y barro. Los recuerdos y el trabajo de toda una vida han quedado bajo el lodo y el fango.
"Tenemos que empezar de cero", dice Antonio García. "El esfuerzo de toda una vida, se fue en una sola noche". Su casa quedó llena de agua y, luego, de lodo. Hasta dos metros de altura alcanzó. Lo suficiente como para dejar inservible todo lo que había en la casa: camas, cocina, electrodomésticos... Lo arrasó todo.
Recuerdan como una pesadilla cómo aquel día tuvieron que salir corriendo, literalmente, campo a través... nada podía parar la fuerza del río. Con la angustia todavía en el cuerpo pero agradecidos porque han salvado la vida, se preparan para un nuevo comienzo intentando salvar lo poco que el río les ha dejado.