La empresa, originaria de Albacete, producía más de 100 toneladas de pescado al año en el pueblo granadino.
Las inundaciones lo han destrozado todo y su propietario descarta poder reabrir el negocio a corto plazo.
El temporal se ha llevado por delante la piscifactoría de Quéntar, uno de los municipios de Granada más afectados. Sus instalaciones han sido devastadas por completo y la empresa, con sede en Albacete, tiene que echar el cierre. Deja a tres empleados del pueblo en paro y 30 toneladas de truchas muertas.
A punto de cumplir su segundo aniversario, la piscifactoría no puede seguir adelante. Su propietario, Delio Lombardero, no descarta su reapertura en el futuro pero asegura que no podrá ser a corto plazo.
El agua ha sepultado los estanques de cría de las truchas, de los que sacaban 105 toneladas de pescado al año. También ha quedado destrozada la oficina y la casa en la que vivían dos de los tres empleados no es ya habitable.
Ahora sólo pueden trabajar para retirar todo lo destrozado e inservible y estudiar la viabilidad del negocio para ponerlo en pie en el futuro.