Poco sol y mucha agua ha condenado a este cultivo y ha supuesto pérdidas importantes también en plantaciones de zanahorias, las cebollas y brócolis.
Los floricultores perdieron la campaña de San Valentín por los destrozos en los invernaderos y tampoco tienen mejor suerte las hortícolas.
A las coliflores les ha faltado sol y les ha sobrado agua. Aunque el fruto puede crecer, sin la protección de las hojas, la cosecha se da por perdida.
Perdidas también plantaciones como las zanahorias, las cebollas o los brócolis. Mueren por enfermedades y la preocupación sigue porque la tierra esta tan mojada que complica la siembra de los cultivos de verano como el tomate.