Largas colas para acceder a la basílica y comprobar el trabajo realizado por Pedro Manzano tras la restauración fallida que provocó una crisis sin precedentes en la hermandad.
La virgen estará expuesta 45 horas, después de cuatro meses de ausencia.
La imagen de la Esperanza Macarena de Sevilla ha vuelto este lunes al altar de su basílica casi cuatro meses después de un largo proceso de restauración. Cientos de hermanos y devotos han hecho cola desde primeras horas de la madrugada de este lunes para acceder al templo y poder comprobar el estado en que ha quedado la talla. La virgen estará expuesta durante 45 horas.
Las puertas se han abierto a las 6 de la mañana y desde entonces es continuo el fluir de personas para ver de cerca el resultado del trabajo realizado por el equipo de Pedro Manzano, tras la intervención fallida en su rostro que provocó una crisis sin precedentes en la hermandad.

Durante toda la noche, cientos de personas han esperado pacientemente a las puertas de la Basílica de la Macarena para reencontrarse, ahora si, con el verdadero rostro de la Virgen. El barrio ha despertado al compás de las campanas. Una cola interminable en paralelo a la muralla y una espera de más de 3 horas. Todos querían entrar en la basílica y encontrarla de nuevo.
El templo permanecerá abierto hasta las 11 de esta noche para que quien lo desee pueda ver la imagen restaurada tras las polémicas primeras intervenciones.
Tras ellas, la talla fue inspeccionada por técnicos del Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Entre quienes han asistido hay unanimidad: la polémica es ya agua pasada y tanto fieles como hermanos se muestran contentos con el trabajo realizado por Manzano.
Todo el proceso por el que ha pasado la imagen ha abierto un debate sobre la conservación de tallas y obras de arte. Hoy el rostro de la Macarena luce con una apariencia muy diferente de la que presentaba en julio, tras la intervención de Francisco Arquillo. El resultado ahora es satisfactorio, pero para ello la imagen ha pasado por varias etapas.
La primera intervención de Arquillo causó impacto. Tras otro intento fallido de recuperación del aspecto original, cambiando las pestañas, finalmente Pedro Manzano le ha devuelto la expresión original, según coinciden las personas que la han visto. Además, se han reparado las deficiencias estructurales que detectó el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico en la talla.

