El jugador malagueño lloró sobre el césped tras lograr con el Betis el pase a la Liga de Campeones, y eso a pesar de que sea una competición que ha ganado ya cinco veces.
Veintiún años después, el Betis es de Champions. Más de 50.000 béticos lo festejaron en La Cartuja, muchos con lágrimas en los ojos, pero ningunas tan mediáticas como las del mejor jugador del equipo, capitán y símbolo de la propia resiliencia bética tras sus meses de lesiones, Isco Alarcón.
Son las lágrimas de quien se le podría presuponer nada especial una clasificación para un torneo que ha ganado cinco veces con el Real Madrid, pero hacerlo con el equipo donde ha recobrado la ilusión y se ha convertido en un ídolo absoluto hizo que no pudiera contener las lágrimas.
Isco habló así con el corazón y el entrenador del Betis, el chileno Manuel Pellegrini, verbalizó su estado de ánimo diciendo estar "feliz" por jugar la próxima edición de la Liga de Campeones, y más después "muchos contratiempos" durante la temporada. El preparador suramericano recordó que ha sido una campaña "con muchas lesiones, con muchos partidos y también con derrotas dolorosas", por lo que insistió en que está "contento con lo que el equipo ha logrado esta temporada".
"Le debíamos a la gente esta alegría. Es una gran felicidad para nosotros y todos los béticos”, destacó Pellegrini, quien valoró que el equipo "se levantó siempre" después de las caídas que "la hinchada apoyó mucho".
El chileno subrayó que ha entrenado a cuatro equipos en España y que con todos jugó la Liga de Campeones, "dos con el Villarreal, una con el Real Madrid, una con el Málaga y ahora con el Betis", además de que también lo hizo en Inglaterra.
Preguntado sobre su continuidad en la venidera temporada en el Betis, comentó que tiene "un contrato firmado" y que le "gusta cumplir" sus contratos, aunque también puntualizó que él es una parte y que ahora empezarán "a conversar para ver cómo se puede hacer, porque es un desafío mayúsculo" el afrontar la Liga de Campeones con garantías.