Desde la organización agraria COAG se asegura que esto significa "un antes y un después para el campo gaditano".
Sobre todo en la zona del Guadalete, agonizan cultivos hortícolas, de cítricos y flor cortada.
El campo andaluz está pendiente de una valoración económica que dé una idea de la magnitud de la catástrofe provocada por las sucesivas borrascas. Miles de hectáreas están aún sumergidas, y un sinfín de cosechas perdidas, desde frutales a hortícolas pasando por olivares o flor cortada.
Desde la organización agraria COAG se asegura que esto significa "un antes y un después para el campo gaditano". Lo explica Manuel González, encargado de la finca Las Pachecas, que repasa los daños en los cultivos de naranjas y mandarinas, en plena campaña, y que se han perdido todos, lo que supone una ruina importantes, nos dice.
También están muy afectados los aguacates, muy sensibles a tantos días de agua, sobre todo los de unas parcelas con árboles todavía jóvenes.
En otras fincas, bajo el mar interior en el que se han convertido miles de hectáreas, agonizan cultivos de zanahorias. Sobre todo la zona del Guadalete, desde Villamartín hasta el Puerto de Santa María. En flor cortada también hay muchos daños.
Asumida ya la catástrofe del agua, ahora los agricultores temen la catástrofe de la retirada del agua. En el caso de la arboleda, el árbol se pudre, es inservible y hay que empezar de cero, nos explican. La ganadería también preocupa, porque baja la producción.
Pasarán semanas hasta tener una evaluación completa del desastre porque antes debe bajar el nivel del agua. Un desastre que será difícil de olvidar.