Según diversos estudios, hasta 33 playas andaluzas podrían desaparecer antes de final de siglo. La mano humana sumada a intensos temporales está afectando gravemente al litoral.
Lo analizamos en Los Reporteros.
A poco más de un mes del inicio de la temporada alta de playas en Andalucía, la erosión marina amenaza ya algunos de los principales enclaves turísticos del litoral andaluz. El avance del mar, agravado por temporales cada vez más intensos, infraestructuras portuarias y décadas de intervención humana sobre la costa, pone en riesgo un modelo económico fuertemente ligado al turismo de sol y playa, que representa cerca del 62% del PIB turístico andaluz.
Según distintos estudios, hasta 33 playas andaluzas podrían desaparecer antes de final de siglo. Ante esta situación, el Ministerio para la Transición Ecológica ha destinado 12 millones de euros a actuaciones de emergencia para regenerar arenales, una medida que se suma a los 60,6 millones invertidos entre 2016 y 2021 para reparar daños en la costa española.
Aunque los casos más visibles han sido los de Matalascañas, en Huelva, expertos y colectivos ecologistas alertan de que el problema se extiende por buena parte del litoral andaluz. En la Bahía de Algeciras, el portavoz de Verdemar-Ecologistas en Acción, Antonio Muñoz, denuncia que “se está acelerando la pérdida de litoral y la arena del cordón dunar” debido a la alteración de las corrientes naturales provocada por ampliaciones portuarias y rellenos. Según explica, “la Universidad de Cantabria dice que se ha roto la dinámica del litoral y que necesariamente hay que hacer un espigón sumergido para proteger este cordón dunar”.
Muñoz asegura además que la transformación industrial y portuaria de la Bahía de Algeciras ha provocado la desaparición progresiva de playas históricas. “Ahora mismo lo que están desapareciendo son todas las playas”, advierte, mientras reclama actuaciones urgentes para salvar espacios protegidos que considera “el último Mohicano” del entorno litoral campogibraltareño.
La preocupación también se extiende entre vecinos y empresarios. Miguel Sánchez, de la asociación vecinal de El Rinconcillo, reconoce que “tenemos miedo cuando entra el viento y la lluvia por la noche”, porque la erosión afecta ya tanto a viviendas como a negocios hosteleros de primera línea de playa. A su juicio, “esto no es cuestión de tres, diez ni veinte años”, sino el resultado de décadas de alteraciones en la costa. Por ello reclama “estudios pertinentes” y actuaciones rápidas antes de que el mar termine comunicando la playa con el cauce interior del río.
Desde el ámbito científico, los expertos apuntan a una combinación de causas naturales y humanas. El catedrático de Geología de la Universidad de Huelva, Juan Antonio Morales, explica que “cada vez que se pone una infraestructura, como un espigón, se corta el paso de la arena”, lo que provoca acumulaciones en unas zonas y déficits severos en otras. En el caso de Matalascañas, señala que la sucesión de espigones ha retenido gran parte de los sedimentos y ha agravado la erosión en áreas residenciales como Pueblo Andaluz.
Morales recuerda que “se han perdido 180 metros de arena desde donde antiguamente rompía el agua” y considera que las soluciones actuales son únicamente “parches”. “La solución definitiva hubiera sido la buena planificación, pero esa planificación no se hizo entonces y ahora lo único que podemos hacer es parchear las consecuencias”, lamenta.
El Ayuntamiento de Almonte ha decidido asumir actuaciones de emergencia para proteger el paseo marítimo de Matalascañas. El concejal de Asuntos Sociales, Juan Manuel Aguilar, cifra en “8 millones de euros más IVA” el coste de unas obras que considera imprescindibles para garantizar la actividad turística. Aguilar rechaza, sin embargo, propuestas de retranqueo urbano planteadas desde el Ministerio. “Nosotros no vamos a pasar por ahí”, afirma, al considerar inviable eliminar paseo marítimo, viviendas y bloques residenciales.
Para analizar el alcance real del problema, la Junta de Andalucía encargó al Grupo de Dinámica de Flujos Ambientales de la Universidad de Granada un estudio sobre la evolución futura de los más de 800 kilómetros de costa andaluza. Sus conclusiones coinciden en gran medida con las previsiones ecologistas y advierten de un retroceso generalizado del litoral.
Agustín Millares, ingeniero responsable de Hidrología de Cuencas del grupo investigador, explica que las presas y embalses han reducido drásticamente el aporte natural de sedimentos a las playas. “La eficiencia de retención de estas estructuras es del 100% y, evidentemente, la aportación de sedimentos ya nunca va a ser la misma”, señala. Además, cuestiona la eficacia de los rellenos artificiales de arena porque “generan episodios de turbidez tremendos” y no ofrecen resultados duraderos.
En la misma línea, el investigador Pedro Otiñar advierte de que “cuanto más rígida sea una estructura, a veces favorece los procesos de erosión”. Para el experto, las actuaciones de emergencia centradas únicamente en regenerar playas no resuelven el problema de fondo. Entre las posibles alternativas plantea recuperar espacio para la costa, proteger zonas estratégicas “pero con conocimiento” y reforzar la monitorización continua de las playas para anticiparse a los efectos de los temporales.
El director del grupo de investigación, Manuel Díez-Minguito, sostiene que el retroceso litoral es un fenómeno global agravado por la subida del nivel del mar, el endurecimiento de la línea costera y la construcción de infraestructuras. “Conocemos cuáles son las zonas conflictivas y sabemos cuáles son las tasas de erosión”, explica, aunque reconoce que muchas decisiones están condicionadas por intereses económicos y sociales. “Se prima en este caso la actividad portuaria frente a los intereses locales”, afirma en referencia al entorno de Matalascañas.
El estudio de la Universidad de Granada concluye que hasta un tercio de las 417 playas andaluzas presenta problemas de erosión. La directora general de Calidad Ambiental de la Junta de Andalucía, María López, advierte de que las mayores pérdidas de arena se registrarán en Huelva, mientras que Málaga y el litoral occidental gaditano sufrirán una importante reducción de anchura de playa.
López considera que las soluciones deben adaptarse a cada entorno y rechaza una visión simplista basada únicamente en regeneraciones artificiales. “El tema es muchísimo más complejo que pensar que solamente con la regeneración de playas se puede solucionar la afección a nuestro litoral”, sostiene. La responsable autonómica recuerda además que un tercio de la población andaluza vive en zonas costeras y que el 11% del PIB regional depende de la llamada economía azul.
Mientras administraciones, científicos y colectivos sociales debaten cómo actuar, la erosión continúa avanzando sobre un litoral cada vez más artificializado. En palabras del prestigioso geólogo estadounidense Orrin Pilkey, considerado uno de los mayores expertos mundiales en dinámica costera, “una vez que inicias la estabilización costera no puedes parar” y “para salvar la playa acabas destruyéndola”.