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Estaciones que no se resignan a perder el último tren

La llegada del AVE arrincona al tren de cercanías y pueblos enteros ven languidecer sus estaciones y descender su población

'Los Reporteros' recorre una Andalucía vaciada que no se resigna a perder el último tren

CANAL SUR MEDIA 5 December 2020

El tren ha sido, tradicionalmente, un símbolo del progreso económico de los pueblos. Allá donde pasaba el ferrocarril, mejoraban las comunicaciones, se ampliaba el comercio y los municipios crecían. En los últimos años, la apuesta por la alta velocidad en detrimento de cercanías y media distancia ha fomentado el aislamiento y el declive de quienes viven en zonas rurales.

¿Qué es una estación sin trenes que paren en ella? se pregunta 'Los Reporteros'. Para responder a ello recorre una Andalucía vaciada que no se resigna a perder el último tren. 

La Roda de Andalucía, en la provincia de Sevilla, fue desde 1865 un importante núcleo del transporte por tren. Llegó a tener hasta cien ferroviarios que crearon incluso un barrio propio. Hace 28 años, Joaquín Ruiz Alarcón era el jefe de estación y tuvo el doloroso privilegio de dar la salida al último tren de pasajeros con destino a Sevilla. En 2013 llegó el silencio al resto de las líneas. Ahora solo y, muy de vez en cuando, aquí se detienen los mercancías.

Ha ocurrido en La Roda pero también en otros municipios andaluces donde el tren de media distancia o cercanías es un recuerdo aunque, eso sí, no dejan de luchar por su regreso. "Cuando yo me fui, todavía funcionaban aquí muchas cosas. Se perdieron los trenes en Sevilla. Continuaban pasando los de Málaga que iban a Madrid, los de Córdoba. En fin, todavía era estación. Ahora ya no sé ni lo que es", nos dice Joaquín.

Juan Jiménez, alcalde de La Roda de Andalucía, nos comenta que -cuando paraba el tren- La Roda llegó a tener más de cinco mil habitantes. Desde que dejó de pasar el tren (2008-2009-2010), la población ha ido claramente en descenso. Hoy superan por poco los cuatro mil habitantes. 

En Loja está Juan Pérez Unquiles, de la plataforma en defensa del tren rural en Andalucía. Señala que el tren significaba progreso porque había ferroviarios con sueldo fijo. Ahora la estación está cerrada. Por aquí sólo pasa el AVE.

Antonio Prieto es un ferroviario jubilado. Tiene 92 años y ha pasado 48 de ellos trabajando como ferroviario, descargando y cargando bultos, barriendo el andén "porque iban las niñas de paseo y se hartaban de comer pipas, dejaban la cáscara allí y había que barrerlo". Joaquín Ruiz Alarcón recuerda que "venía la gente a pasear a la estación". 

Antonio Fernández, también fue ferroviario. Lo fue 40 de sus 71 años. Para él, el tren es todo "porque es que me he criado en ese ambiente. Mis padres, mi familia era ferroviaria y mis hermanos, mi suegra también era ferroviaria. Entonces, que no hemos vivido nada más que del tema del ferrocarril. Y el ferrocarril lo lleva uno en el ADN."

Pasión siente también Ricardo Naranjo, maquinista jubilado. "Me ha gustado mucho el tren. De hecho cuando ha acabado mi vida laboral estoy aquí en el museo del ferrocarril de la Roda de Andalucía para no perder el contacto".

En ese museo han ido a parar buena parte del material, equipación y documentos que atesoran en su equipaje los ferroviarios de la Roda. Un legado como la hermandad ferroviaria del Cristo del Perdón. Llegaron a ser 400 hermanos y su declive corre paralelo al del ferrocarril. Una realidad que nos describe uno de sus miembros Antonio Pareja. 

La Roda de Andalucía no quiere vivir solo de nostalgias. Quiere un tren del presente y en ese deseo firme se ha unido a otros municipios andaluces integrados en la plataforma andaluza en defensa del tren rural, que en septiembre cumplió su primer año de vida. Dice que no se puede vivir al margen de los pueblos porque ahí es donde se producen los alimentos, la energía eléctrica fundamentalmente y donde están los manantiales, el agua. 

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