"DESPIERTA ANDALUCÍA"
"DESPIERTA ANDALUCÍA"

"El marido de Débora hizo creer a sus hijas que las había abandonado"

Danillo de Oliveira fue quien interpuso la denuncia por la desaparición de la mujer en Málaga en 2022.

Meses después la Policía encontró su cadáver en un bidón enterrado en una nave.

En "Despierta Andalucía" explica cómo afronta la familia el juicio.  

CANAL SUR MEDIA 21 abril 2026

La Audiencia de Málaga celebra desde este lunes el juicio por el crimen machista de Débora. Se sienta en el banquillo el que fuera su marido, Javier, que ha reconocido que la estranguló y luego la enterró bajo hormigón en un polígono en marzo de 2022. 

En "Despierta Andalucía" el portavoz de la familia de la víctima, Danillo de Oliveira", cuenta cómo están viviendo el comienzo del juicio y cómo fue la agonía tras su desaparición. Débora tenía 39 años. Pasaron seis meses hasta que se encontró su cadáver. Y durante todo ese tiempo el marido y acusado hizo creer sus hijas que su madre se había marchado voluntariamente y las había abandonado.

"Débora era una persona simpática, amable, una madraza, era maravillosa", recuerda el portavoz de la familia.

"La familia está deseando que haya sentencia", afirma. Danillo de Oliveira fue la persona a la que la familia de Débora, que vive en Brasil, pidió ayuda para intentar localizarla tras su desaparición. "Todo lo que vivieron fue terrorífico", explica. 

"Javier, supuestamente, iba a presentar la denuncia por la desaparición y al final quien lo hizo fui yo". Así lo hizo el 15 de abril cuando acudió a la Policía en busca de información y descubrió que no se había interpuesto denuncia alguna. Ya habían pasado más de dos semanas desde la desaparición de Débora. 

La familia acudió a Danillo, precisamente, porque empezaron a desconfiar de la actuación de Javier. "La clave fue que su prima mandaba mensajes y ella no contestaba, llamaron a su marido y dijo que se había escapado con otro hombre y había abandonado a sus hijas. No lo creyeron porque ella adoraba a sus hijas, era todo por y para sus hijas, y ahí empezó la desconfianza".

En cuanto a la premeditación o no del crimen y de la posterior ocultación del cuerpo, Danillo dice que la familia está convencida de que "sí fue premeditado" en contra de lo que defiende el acusado en el juicio.

"La hija mayor tiene ahora 21 años. Entonces le dijo que su madre era la peor persona del mundo, que las había abandonado", explica Danillo de Oliveira, que espera que la sentencia sea ejemplar.

El acusado se enfrenta a una petición fiscal de 15 años de cárcel. 

El juicio con jurado ha comenzado este lunes en la Audiencia Provincial de Málaga y el fiscal y la acusación particular consideran que los hechos son constitutivos de un delito de homicidio con los agravantes de género y parentesco; mientras que la defensa ha pedido cinco años y que se le apliquen los atenuantes de arrepentimiento y reparación de daño.

La fiscal delegada en Andalucía de Violencia sobre la Mujer, Flor de Torres, que ha participado en el juicio, ha explicado al jurado que la víctima, de 39 años, estuvo desaparecida seis meses y que en ese tiempo el marido hizo creer a la familia y a sus hijas que se había marchado voluntariamente.

El crimen fue cometido el 28 de marzo de 2022 en Málaga, en la casa en la que convivía la pareja con sus hijas, cuando tuvieron una fuerte discusión tras comunicarle ella su intención de divorciarse.

El procesado ha indicado que actuó en un "arrebato" y que no planificó el crimen ni la desaparición. Sí ha reconocido ante el fiscal que introdujo el cadáver envuelto en una manta y cubierto por un plástico en un bidón que utilizaba para su trabajo y lo llevó en una carretilla hasta su furgón y luego hasta la nave industrial de su propiedad en un polígono de Málaga. Allí excavó el suelo de hormigón para esconderla.

El cuerpo fue encontrado en septiembre de ese año por la Policía Nacional, que logró llegar hasta el cadáver gracias a la investigación.

La investigación policial se inició, precisamente, cuando Danillo de Oliveira, amigo de la fallecida, denunció en Palma de Mallorca donde vive su desaparición.

A partir de ese momento, el grupo de Homicidios de la Comisaría Provincial de Málaga se hizo cargo de las pesquisas sobre la ausencia de la mujer, de origen brasileño y nacionalidad española.

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