El programa analiza la preocupación del sector de la aceituna de mesa ante la guerra de aranceles, vuelve a la comarca de Ronda un mes después del temporal y aborda la expansión del avispón oriental en Andalucía.
Las empresas andaluzas que exportan aceituna de mesa observan con inquietud las consecuencias que puede traer la guerra de los aranceles. Se trata de un sector potente y consolidado en el comercio internacional, pero también muy expuesto a los cambios y decisiones políticas que afectan al mercado exterior. “Tierra y Mar” visita una empresa aceitunera con medio siglo de experiencia que comercializa sus productos en numerosos países y que ha sabido adaptarse a los gustos de cada mercado con una amplia carta de sabores.
En La Roda de Andalucía, la empresa Agrosevilla exporta aceitunas a 75 países y se ha convertido en un ejemplo de innovación dentro del sector. Su catálogo incluye variedades con sabores poco habituales, como limón, picantes, pimiento o incluso vermú. La industria de la aceituna de mesa ha apostado por adaptar rellenos y aliños a los gustos de cada país para conquistar mercados internacionales, una estrategia que ha dado buenos resultados, aunque la actual incertidumbre por los aranceles preocupa a todo el sector.
El programa también regresa a la comarca malagueña de Ronda un mes después del temporal que azotó la zona con un tren de borrascas durante febrero. Las lluvias y los fuertes vientos provocaron graves daños en instalaciones agrícolas y ganaderas y dificultaron el acceso a numerosas fincas y pedanías. Los municipios de la zona calculan que las pérdidas ascienden ya a unos cinco millones de euros, con caminos rurales, explotaciones agrícolas y ganaderas entre los principales afectados.
Por último, “Tierra y Mar” aborda la expansión del avispón oriental, una especie invasora procedente de Asia que continúa extendiéndose por Andalucía. Este insecto, identificado como Vespa orientalis, ya ha sido localizado en distintos puntos de Sierra Morena. Los apicultores alertan de los riesgos que supone para la apicultura, la agricultura y la biodiversidad, ya que se alimenta de abejas y también perfora frutas como uvas e higos. El sector reclama un plan urgente de control para frenar el avance de esta especie, que ya está causando importantes pérdidas económicas.