La escritora jienense ganadora del Premio Tiflos 2025 y actual Finalista de los Premios Andalucía de la Crítica en la categoría de Relato, ha pasado por "La mañana de Andalucía".
La escritora jiennense Mar Horno se ha consolidado en el panorama literario actual con su libro de cuentos "Piedrasantas", obra que le ha valido el prestigioso Premio Tiflos 2025 y la ha situado como finalista del Premio Andalucía de la Crítica.
A pesar de estos reconocimientos, Horno mantiene una visión humilde de su oficio, afirmando en "La mañana de Andalucía" que "aunque llevo 15 años escribiendo, siempre me considero una escritora aficionada que escribe por pura pasión". Su obra, publicada por la editorial Edhasa, destaca por una narrativa que no rehúye los aspectos más ásperos de la realidad.
La autora define los relatos que componen este volumen como "los 12 cuentos sin piedad para los que no tienen miedo a la vida", una declaración de intenciones sobre la crudeza de sus tramas. Para Horno, la literatura es un vehículo para explorar una existencia que a menudo carece de finales felices: "La vida es como es, dura y no suele tener finales felices pero en esa imperfección creo que está su belleza". En sus páginas, aborda temas complejos como la violencia de género o la muerte, convencida de que en esas situaciones extremas es donde realmente "hay mucho que contar".
El estilo de Horno está profundamente marcado por sus raíces en Jaén y la influencia del paisaje agrícola, pues considera que "el olivar es una tierra durísima que hace duras también a las gentes que lo cultivan". Esta dureza se entrelaza con elementos del realismo mágico y una prosa poética muy cuidada, bajo la premisa de que "todo se puede contar si se cuenta de forma bella", incluso los sucesos más trágicos. Sus historias rescatan el imaginario de los cuentos que le contaba su abuela, poblando los campos de olivos con ángeles de alas rotas y figuras que desafían la normalidad.
La trayectoria de la autora comenzó en el género del microrrelato, un espacio que le permitió experimentar con el lenguaje y la brevedad antes de dar el salto al cuento y la novela. Horno recuerda que se lanzó a la creación literaria tras cumplir los 40 años, momento en el que decidió que iba a "escribir sin miedo al ridículo y sin miedo al fracaso". Su objetivo final en cada texto es alcanzar un ejercicio de concisión excepcional para encontrar ese final que impacte al lector como una "puñalada trapera".