La analista internacional ha pasado por "El Mirador de Andalucía" donde ha confirmado que la sociedad iraní está en shock y "absolutamente traumatizada".
La activista iraní Ryma Sheermohammadi ha estado en "El Mirador de Andalucía" donde ha denunciado el silencio informativo ante la caída del régimen iraní y el horror en las calles.
En un contexto de máxima tensión tras confirmarse la muerte del líder Ali Jamenei, su esposa y gran parte de la cúpula de la República Islámica, la analista internacional iraní Ryma Sheermohammadi ha expresado su profunda consternación por la velocidad de los acontecimientos. Tras jornadas de intensas protestas y una represión que se ha cobrado miles de vidas subraya el estado de "shock" en el que se encuentra tanto la diáspora como la población interna. Según Sheermohammadi, el mundo ha cambiado en muy poco tiempo, dejando a una sociedad "absolutamente traumatizada" por imágenes de cadáveres en las calles y un control asfixiante de los agentes en los hospitales.
Uno de los mayores obstáculos actuales es el aislamiento comunicativo impuesto por las autoridades. Sheermohammadi denuncia un nuevo "apagón" de internet que impide el contacto con familiares y amigos dentro de Irán. La analista relata haber recibido mensajes SMS desesperados antes del corte total, donde le advertían que "están cayendo bombas en todas partes de la ciudad". Ante esta realidad, hace un llamamiento a la presión internacional para restaurar el derecho básico de conexión, afirmando que es prioritario denunciar "cómo está el propio régimen aprovechando esta situación para reprimir aún más a su propia gente".
Respecto al futuro político y la posible vuelta de la dinastía Pahlaví, Ryma señala que existe una gran división de opiniones sobre quién debe liderar la transición. Mientras que para la diáspora la figura de Reza Pahlaví es vista como un posible líder, muchos activistas, presos políticos y grupos étnicos dentro de Irán mantienen una "desconfianza absoluta en el sistema y en el poder". Para la analista, la gran incógnita es en qué se traducirá la intervención de potencias extranjeras, aunque destaca que la sociedad iraní es "muy dinámica, muy viva, muy creativa y muy dispuesta a darlo todo para el cambio".
Por último, Sheermohammadi critica la falta de sensibilidad global ante lo que califica como una "masacre", lamentando que incluso en eventos culturales importantes no se haya dado el peso necesario a la tragedia. "No se puede obviar una masacre como la de Irán", afirma con rotundidad, recordando que los que reciben las bombas son ciudadanos civiles y no figuras abstractas.
La activista concluye que la sociedad internacional tiene la "obligación y responsabilidad de estar despiertos" y no ignorar que el pueblo iraní está pagando un "altísimo precio" por su libertad.