Son las primeras consecuencias económicas del conflicto, iniciado por los ataques conjuntos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní y la posterior respuesta de Teherán. El Estrecho de Ormuz ha sido cerrado.
El conflicto en Oriente Próximo ha devuelto la temida incertidumbre a los mercados mundiales. Y eso se debe a que Irán controla una zona geográfica estratégica para las comunicaciones y la economía, con especial incidencia en el tráfico de combustibles por el Estrecho de Ormuz.
Se trata de un paso marítimo bordeado por Irak, Arabia Saudí e Irán, país este último que lo controla. Por aquí debe pasar obligatoriamente cualquier embarcación que quiera entrar o salir del Golfo Pérsico. Por sus aguas se transporta alrededor del 20 % de la producción mundial de crudo y de gas.
Con Irán controlándolo, el cierre de este embudo natural afectará al precio del barril de crudo y, en consecuencia, también tendrá incidencia en nuestros bolsillos.
De momento el petróleo se ha encarecido en casi un 10 por ciento, roza los 80 dólares, su nivel más alto desde hace un año. Es la respuesta directa al bloqueo del Estrecho de Ormuz. El petróleo sube más de un 8 % y el precio del gas se dispara casi un 24 %.
Los efectos de estas subidas aún no han llegado a las gasolineras, pero lo hará si el conflicto se alarga. Según el catedrático de Economía José María O'Kean, esa subida podría alcanzar los 100 dólares, lo que se traduciría en que pagaríamos casi 2 euros por el litro de gasolina.
Las bolsas europeas han iniciado este lunes la jornada con fuertes caídas. La incertidumbre en los mercados es total y puede haber más subidas. Los expertos recomiendan ajustarnos, ahorrar y comparar precios.