Este profesional se enfrenta cada día al riesgo de morir bajo las bombas o por una bala perdida, pero admite en El Mirador de Andalucía que ni por el premio Pulitzer merece la pena que alguien pierda la vida.
La guerra de Ucrania está cerca de cumplir los cien días desde su comienzo el pasado 24 de febrero y en Kiev está como enviado especial del diario El País el fotoperiodista onubense Luis de Vega.
Ser reportero de guerra es estar siempre en riesgo. Este lunes murió en un bombardeo un periodista francés de televisión en Severodonestk, y Luis de Vega ha contado en El Mirador de Andalucía las dificultades de mantener las mínimas condiciones de seguridad en su trabajo diario. "Ni la mejor de las crónicas ni un premio Pulitzer vale nuestra vida ni la de nadie, pero tenemos que asumir estas cosas y que la seguridad al 100% no existe. Hay veces que estamos en peligro y debemos evitarlo, pero no siempre se puede", ha explicado.
Luis de Vega nos cuenta cómo es el doble sentir de los ucranianos de haber frenado el avance ruso, pero a costa de alargar una guerra a la que no se le ve final. "Hay sentimientos encontrados. En las zonas en las que han recuperado el control tienen satisfacción y prisa por recuperar la normalidad, pero luego, esa victoria de haber frenado a los rusos a las puertas de la capital se mezcla con el dolor de que la guerra se está alargando", ha subrayado.