Ignacio Barrón ha sido el primero en comparecer ante la comisión de investigación impulsada por el PP en el Senado.
Ha explicado que las roturas de carriles son frecuentes en la red ferrocarriles pero casi siempre sin consecuencias.
Ha defendido que viajar en tren en España es seguro.
Denuncia un "problema de gobernanza y de gestión" en la separación de Adif y Renfe.
Propone que la infraestructura y la prestación del servicio deberían volver a estar bajo un único mando.
Tres meses después del trágico accidente de Adamuz, este lunes ha comenzado en el Senado una comisión de investigación sobre el estado de la red de ferrocarriles. El primero en comparecer ha sido el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), Ignacio Barrón.
La CIAF es el organismo independiente encargado de investigar los accidentes graves como el ocurrido en Adamuz. Su presidente ha afirmado en la comisión del Senado que el siniestro del 18 de enero fue un hecho "fortuito y con una carga enorme de mala suerte", al ser frecuentes las roturas de carril, pero casi siempre sin consecuencias, y al pasar otro tren por la vía contigua al mismo tiempo.
La comisión del Senado, impulsada por el PP, trata de dilucidar las responsabilidades políticas en el accidente de Adamuz y en el que ocurrió también en enero en Gélida (Barcelona), en el que murió un maquinista de un tren de cercanías.
El presidente de la CIAF ha argumentado que el accidente de Adamuz fue fortuito porque las roturas de carril ocurren "con relativa frecuencia" en todo el mundo, cifrando en casi dos por semana las que se dan en la red española, aunque la mayor parte pasan sin ningún tipo de consecuencia.
Por eso, ha calificado de "atípica" esta rotura, que aún se desconoce si su origen fue el propio carril o la soldadura que une los distintos cupones (segmentos) de carril y que se hizo en mayo de 2025 en el marco de la renovación de la línea.
Ante la afirmación del senador del PP José Ramón Díez -que ha sido el encargado de preguntar a Barrón- de que el accidente no se hubiera dado si no se hubiese hecho esa renovación, el presidente de la CIAF ha dicho que no hay indicios suficientes para afirmarlo.
Sobre el conjunto de la red, Barrón ha asegurado que es segura y que la probabilidad de accidentes es "estadísticamente baja y en línea con otros países europeos", aunque sí ha afirmado que ha habido un incremento de incidencias en los últimos años.
En este sentido, el presidente de la CIAF ha apuntado a un "problema de gobernanza y de gestión", al entender que Adif y Renfe deberían de haber continuado como una única empresa, es decir, unir la infraestructura y la prestación del servicio bajo un único mando.
Además, ha criticado la "inadmisible" cantidad de obras que cree que se están ejecutando actualmente en la red, al tiempo que considera que se ha destinado "mucho dinero" a la red ferroviaria pero que ha estado "mal empleado".
También se ha mostrado crítico con la decisión de Adif de no hacer públicas las Limitaciones Temporales de Velocidad (LTV), de "quizá no haber escuchado lo suficiente a los maquinistas" o por no cumplir con las recomendaciones que emite la CIAF de forma regular en los informes que redacta con cada accidente.
Tras la comparecencia de Barrón, está previsto que por la tarde lo haga el presidente de Adif, Pedro Marco, mientras que el jueves 30 será el turno del presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, y del secretario general del Sindicato Español de Maquinistas Ferroviarios (Semaf), Diego Martín.
El PP ya planteó un listado de hasta 73 personas para comparecer en esta comisión, entre los que se encuentran el ministro de Transportes, Óscar Puente; sus antecesores en el cargo, Raquel Sánchez y José Luis Ábalos -junto con el exasesor de este último, Koldo García-; o al secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, y su predecesora, Isabel Pardo de Vera.
Las primeras investigaciones llevadas a cabo por la CIAF apuntan a la rotura de una soldadura del carril como principal causa del accidente y a que solo transcurrieron 15 segundos desde el descarrilamiento del Iryo al choque con el Alvia, lo que explica que no hubiese tiempo para frenar el tren.
En el de Gelida, uno de los trenes Rodalies de Renfe colisionó el 20 de enero con los restos de un muro que se había desplomado sobre las vías a consecuencia de las fuertes tormentas, que resultó en la muerte de uno de los maquinistas y en otras cinco personas heridas graves.