Los conciertos, que tendrán lugar este jueves y viernes en el coliseo sevillano, se centran en el Concierto número 2 de Béla Bartók, una obra que el pianista sevillano ha definido en "La mañana de Andalucía" como el concierto más difícil jamás escrito.
El pianista sevillano Juan Pérez Floristán, considerado uno de los intérpretes más importantes de la actualidad, regresa esta semana a su ciudad natal para actuar junto a la Orquesta Sinfónica de Sevilla y de ello ha hablado en "La mañana de Andalucía".
Los conciertos, que tendrán lugar este jueves y viernes, se centran en el Concierto número 2 de Béla Bartók, una obra que el músico ha preparado con una intensidad especial durante los últimos meses. Para Floristán, esta actuación supone el cierre de la integral de los tres conciertos del compositor húngaro, habiéndolos abordado en orden creciente de complejidad.
El intérprete no duda en calificar esta obra como un reto mayúsculo, definiéndola como el concierto más difícil jamás escrito, aunque muy gratificante para el oyente por su carácter lúdico. "Es el colofón, son los últimos 100 metros de la cima", explicó Pérez Floristán al comparar esta pieza con sus trabajos anteriores. Además, destacó la naturaleza única de la composición, señalando que, a pesar de su dificultad técnica, es una obra "luminosa, divertida y llena de melodías de corte folclórico" que resultan muy atractivas para el público.
Más allá de la técnica, Juan Pérez es conocido por su cercanía y su deseo de romper con el protocolo excesivo de la música clásica, algo que demuestra en sus redes sociales al grabarse ensayando en ropa cómoda. Al respecto, el pianista aclaró que no se trata de una marca personal calculada, sino de una cuestión de honestidad: "Voy a pretender lo que no soy... yo siempre estudio en pijama, entonces empecé a ponerme el móvil a grabar por pura pereza". Esta búsqueda de autenticidad se extiende a su faceta como divulgador, ya que siente la "necesidad interior" de compartir su pasión para que el conocimiento llegue a todo el mundo.
Finalmente, el músico aprovechó para reflexionar sobre la realidad cultural de Sevilla y la falta de asistencia de los jóvenes estudiantes a los auditorios. "Es muy triste que haya muchos alumnos de conservatorio que no van a conciertos", lamentó, señalando que a menudo el interés se reduce únicamente al instrumento que uno mismo toca.
Tras sus compromisos en Sevilla y Galicia, el pianista ya tiene la mirada puesta en el futuro, preparando programas especiales para las efemérides de Beethoven y Schubert en 2027 y 2028.