Las fuertes rachas de viento junto al deterioro de la piedra caliza han derribado una de las cuatro jarras que adornan la parte superior de la torre. Colocadas en 1751, representan la pureza de la Virgen María.
La Plaza Virgen de los Reyes, uno de los lugares más frecuentados de Sevilla, junto a la catedral y a los pies de la Giralda, se encontraba vacía en el momento del desprendimiento. Una de las cuatro jarras de azucenas de bronce que adornaban las esquinas de uno de los cuerpos superiores de la torre cayó al suelo por efectos del fuerte viento.
Sucedió este jueves todavía de madrugada. El remate, de casi dos metros de altura, pesa más de 150 kilos. Las fuertes rachas de viento asociadas al paso de la borrasca Leonardo, junto al deterioro de la piedra caliza, se asociaron para echar abajo un elemento que es mucho más que un adorno.
Aunque muy reproducidas en pinturas, azulejos, emblemas publicitarios y también en las fachadas de otros templos, la historia y la simbología de las azucenas de la Giralda son menos conocidas que la del elemento más famoso de la torre, el Giraldillo, la veleta la corona.
Colocadas en 1751 en las cuatro esquinas de uno de los cuerpos del campanario renacentista que se eleva sobre el alminar almohade, las azucenas tienen un fuerte simbolismo religioso, ya que representan la pureza de la Virgen María.
Las jarras originales, muy deterioradas por la exposición al clima, fueron sustituidas por otras realizadas por el orfebre sevillano Fernando Marmolejo Camargo.
Presentes también en el escudo de la archidiócesis de Sevilla, el Cabildo de la catedral ha informado de que ya estaba previsto intervenir en las cuatro jarras, una labor de restauración pendiente de la preceptiva licencia municipal.
Tras el suceso, la zona ha quedado acordonada y se ha establecido un perímetro de seguridad. Efectivos de Bomberos y de la Policía Local han inspeccionado el campanario, ayudados por drones, para asegurarse de que no existe riesgo de desprendimiento de otros elementos y garantizar así, la seguridad de todo el entorno. La Giralda, el símbolo por antonomasia de Sevilla, estará acordonada al menos 2 o 3 semanas.