Maestros como Andrés Segovia o Joaquín Rodrigo alabaron en su día su precoz talento y la orientaron en una carrera que le ha llevado por los mejores escenarios del mundo para guitarra española, tal y como ha contado en "La mañana de Andalucía".
María Esther Guzmán, prestigiosa concertista sevillana, ha compartido en "La mañana de Andalucía" detalles sobre su trayectoria que la sitúan como una de las figuras más relevantes de la guitarra española a nivel internacional.
Considerada una niña prodigio que comenzó su andadura a los 3 años, Guzmán confiesa que su identidad está intrínsecamente ligada al instrumento desde su infancia, habiendo crecido en una familia de larga tradición musical: "Yo siempre he dicho que nací con una guitarra y que no tengo recuerdos previos a la guitarra". Esta conexión temprana marcó el inicio de una carrera que la ha llevado a los escenarios más importantes del mundo.
Uno de los momentos más determinantes en su formación fue su encuentro a los 12 años con el maestro Andrés Segovia, quien, tras escucharla tocar, le brindó un consejo que ha marcado su carrera profesional. Según relata la guitarrista, el maestro le recomendó "que no escuchase música de guitarra... porque tenía un estilo que estaba formando, un estilo propio, particular", con el fin de no copiar a otros intérpretes. Esta búsqueda de una voz propia también la llevó a conocer a Joaquín Rodrigo con apenas 10 años, a quien le expresó su deseo de tocar el Concierto de Aranjuez, una promesa que cumpliría años después con el propio compositor presente entre el público.
A pesar de su éxito internacional y de contar con más de 30 discos grabados, Guzmán lamenta que la guitarra clásica no siempre tenga el espacio que merece en las programaciones de los grandes teatros, donde a menudo se programa poco repertorio en comparación con el piano o el violín. Esta situación contrasta con la acogida que recibe en otros países, especialmente en Japón, donde realiza giras anuales desde los 17 años y graba un disco cada temporada. Al ser preguntada por esta diferencia de trato, la concertista admite que "creo que me siento allí más querida y reconocida que en mi país".
Actualmente, María Esther Guzmán compagina su agenda de conciertos con la docencia, una faceta que considera esencial para la evolución del instrumento y sus estudiantes. "Creo además que es fundamental el poder transmitir todas las experiencias y la forma de tocar y la técnica a los alumnos", afirma convencida.
Entre sus próximos compromisos destacan su espectáculo el 3 de junio en Sevilla sobre María Lejárraga y Manuel de Falla, y su esperada actuación el 5 de julio en el Teatro Góngora durante el 45º Festival de la Guitarra de Córdoba.