La norma, impulsada por Junts, ha sido aprobada en el Congreso y ahora pasa al Senado.
Endurece las condenas por adquisición, tenencia, depósito, almacenamiento, transporte o suministro de combustibles.
Sólo entre enero y octubre de 2025 se incautaron 683.000 litros de gasolina en el marco del plan especial de seguridad del Campo de Gibraltar.
La ley de multirreincidencia, aprobada este jueves en el Congreso, castigará la práctica del petaqueo, el suministro de combustible a narcolanchas, con penas de entre tres y cinco años de cárcel.
El petaqueo es el término con el que se conoce al uso de embarcaciones petaqueras o guarderías que en alta mar surten de bidones de combustible, las petacas, a las narcolanchas.
Este nuevo tipo penal aparece incluido en la la ley de multirreincidencia impulsada por Junts, una norma que tras un año encallada en el Congreso ha sido aprobada con el voto de PSOE, PP, Vox y el PNV, y debe ahora pasar por el Senado antes de entrar en vigor.
La norma facilitará las condenas por adquisición, tenencia, depósito, almacenamiento, transporte o suministro de cualquier forma de combustibles líquidos al margen de los supuestos legalmente permitidos, que genere un riesgo para la vida, la integridad física o la salud de las personas, o para el medio ambiente.
Esta medida, según han explicado desde el Ministerio del Interior, complementa el real decreto ley aprobado en octubre de 2018 que calificó las embarcaciones rápidas como género prohibido.
Tanto las fuerzas de seguridad como desde el ámbito judicial se venía reclamando la necesidad de reformar los recursos legales para perseguir el petaqueo y, de paso, anular la capacidad de proyección y la autonomía de las embarcaciones de alta velocidad que utilizan las organizaciones criminales en el transporte de la droga.
De la envergadura de esta actividad dan muestra los 683.000 litros de gasolina aprehendidas por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado entre enero y octubre de 2025 en las seis provincias afectadas por el plan especial de seguridad Campo de Gibraltar, Cádiz, Huelva, Málaga, Almería, Granada y Sevilla.
Interior destaca además que el petaqueo tiene también un impacto ambiental directo porque se vierte combustible en zonas protegidas y también es una práctica habitual arrojar las garrafas al mar tras el repostaje.
Además, el almacenamiento irregular de grandes cantidades de combustible en naves, garajes, trasteros e incluso viviendas, así como su transporte por carretera incrementan la probabilidad de incidentes graves, lo que conlleva afectación de la seguridad y salud públicas.