Cuatro guardias civiles salieron a la mar en busca de una narcolancha con cuatro motores y unos catorce metros. Iban en la patullera Río Antas y una semirrígida, que acabaron chocando. Dos fallecieron y los otros dos están ingresados en Jerez.
A media mañana, la tranquilidad de este viernes soleado de Huelva se rompió bruscamente: el radar del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, capta la actividad de una narcolancha, con cuatro motores y unos catorce metros. Está a unas 47 millas de Marruecos y a unos cien kilómetros de la costa onubense. Enseguida, cuatro guardias civiles salen a la mar en busca de la goma en dos embarcaciones, la patrullera Río Antas y una semirrígida.
Pero durante la persecución el piloto de la la Río Antas, que alcanza hasta 60 nudos de velocidad, pierde el control, posiblemente tras una maniobra brusca de la narcolancha, y acaba chocando con la semirrígida. Los narcos huyen y, en el impacto, pierde la vida el agente Germán, de 56 años y de dilatada experiencia. Jerónimo, capitán del servicio marítimo y que le acompañaba en la semirrígida, resulta gravemente herido, el tercer ocupante queda también grave.
El piloto de la Río Antas está herido leve. Todos son evacuados al hospital de Jerez. Una hora después el capitán que sufría heridas muy graves también fallece. Son las nuevas víctimas de la lucha contra el narco: una tarea muy peligrosa que asumen quienes tienes una profesión, la de guardia civil, que todavía hoy no se considera de riesgo.