Para la festividad de la Candelaria los vecinos queman antorchas de esparto y las agitan al viento haciendo círculos con ellas.
La fiesta constituye uno de los elementos más singulares del patrimonio cultural andaluz.
La localidad granadina de Escúzar mira al futuro con optimismo pendiente de la fusión nuclear, con la proyectada construcción del IFMIF-DONES, un gran acelerador de partículas para avanzar hacia un nuevo modelo de energía limpia e ilimitada, mientras preserva y fomenta la cultura milenaria del esparto con la tradición de los hachos.
Para la festividad de la Candelaria los vecinos queman antorchas de esparto y las agitan al viento haciendo círculos con ellas.
Los hachos son los protagonistas de una tradición festiva de origen ancestral. Esta fiesta constituye uno de los elementos más singulares del patrimonio cultural andaluz. Su uso combina elementos paganos con la festividad cristiana de la Candelaria.
El hacho en Escúzar se usa como elemento cohesionador de la identidad local, como explica María Teresa Sánchez, encargada del taller de hachos donde se enseña a los menores del pueblo a elaborarlos y valorarlos.
Una vez concluida su concienzuda elaboración, están listos para cumplir su objetivo. Los rituales festivos perpetúan el conocimiento del material y sus técnicas con un conocimiento profundo del medio natural y sus recursos.