Las intensas heladas de finales de marzo han afectado al 80 por ciento de la producción. Las organizaciones agrarias estiman que las pérdidas económicas superarán los cuarenta millones de euros.
Los agricultores granadinos dan por perdida la cosecha de almendras de este año. Las intensas heladas registradas a finales de marzo han afectado al 80 por ciento de la producción. Las organizaciones agrarias estiman que las pérdidas económicas superarán los cuarenta millones de euros. Los agricultores confían en las posibles ayudas para paliar los efectos de esta situación que han calificado de desastrosa.
Las heladas registradas en la madrugada del 30 de marzo han causado daños millonarios en el sector. El Altiplano y El Temple son las zonas más afectadas. Según las primeras estimaciones, se han perdido cuatro quintos de la producción total y el coste de recoger la almendra que ha quedado en los árboles no compensa el beneficio que se podría obtener. Así lo considera uno de los productores afectados, Miguel Ángel Ibáñez.
Estas condiciones de frio extremo se ha producido en la fase de floración y cuajado del fruto, la etapa de mayor sensibilidad del cultivo, un momento especialmente crítico del ciclo vegetativo del almendra. La situación se agrava al tratarse de un monocultivo, como explica Manuel del Pino, gerente de ASAJA Granada.
La situación genera una honda preocupación entre los agricultores. Las plagas y el cambio climático ponen de manifiesto la vulnerabilidad estructural del sector agrícola y la necesidad de contar con instrumentos públicos de protección adecuados a esta nueva realidad, según Nicolás Chica, secretario general de UPA Granada.
Ante la gravedad de los daños constatados, las asociaciones agrarias reclaman a las administraciones la declaración de zonas afectadas por catástrofe natural en los municipios afectados por las heladas. También plantean sustituir los actuales almendros por otros de floración más tardía.