Administraciones y asociaciones buscan soluciones ante un escenario marcado también por factores internacionales como la guerra de Irán.
El sector de la naranja de Córdoba ha analizado el cierre de campaña con preocupación por la caída de producción y los problemas de mano de obra.
Administraciones públicas, empresas, asociaciones, sindicatos y entidades de investigación han formado la segunda mesa sectorial de la naranja para abordar las líneas de actuación de la campaña. Buscan soluciones ante un escenario marcado también por factores internacionales como la guerra de Irán.
Sobre el tapete, cuestiones clave como la empleabilidad, las necesidades estructurales del campo o las consecuencias de las borrascas, con una merma de producción de entre un 30 y un 40 por ciento, y un importante impacto económico, agravado además por las dificultades en exportación, condicionadas por el exceso de oferta tras el desvío de productos de países como Egipto hacia Europa.
Un escenario complejo que obliga a replantear estrategias para garantizar la viabilidad del campo, según Antonio Carmona, presidente de Palmanaranja.
A esto se suma la falta de mano de obra, uno de los principales retos, que se intenta paliar con formación para jóvenes y trabajadores migrantes.
La mesa sectorial ha tratado también la puesta en marcha de la tarjeta de profesionalidad agrícola, una herramienta que busca mejorar la cualificación y la organización del empleo en el sector.