tragedia en adamuz
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La reconstrucción elaborada por Canal Sur refleja la brutalidad del impacto

La velocidad es un factor clave aunque los expertos consultados consideran que “una fuerza lateral similar, o incluso bastante menor, a la que se aprecia en la recreación sería más que suficiente para provocar el descarrilamiento del Alvia”.

CANAL SUR MEDIA 21 enero 2026

Son muchas las incógnitas que rodean el momento del impacto. Ambos trenes circulaban cuando se produjo la colisión y una de las claves está en la velocidad a la que lo hacían. Para responder a estas preguntas, Canal Sur Noticias ha consultado a Juan Carlos Herruzo, doctor en Ingeniería Mecánica y responsable de Virtualmech, empresa especializada en el desarrollo de tecnologías para el mantenimiento ferroviario, apoyándose además en una recreación del siniestro, en la que se aprecia perfectamente cómo ocurrió el accidente y la brutalidad del golpe que dejó ambos trenes a una distancia de casi un kilómetro.

En la simulación se observa cómo “los tres últimos coches del tren Iryo, de manera indiciaria, invaden la vía contraria”. Uno de los vagones se desplaza hacia la derecha y otro hacia la izquierda. “En ese punto, con los vagones ya fuera de su posición habitual de funcionamiento, la distancia de frenado es mucho mayor”, explica Herruzo, quien subraya que parte del tren, “aproximadamente dos terceras partes”, aún continuaba circulando por su vía.

El experto insiste en la importancia de determinar si el Iryo estaba detenido o seguía en movimiento en el momento del choque. “No hablamos solo de un impacto a 200 kilómetros por hora, que es la velocidad aproximada del tren Alvia que venía de Madrid, sino de la suma de ambas velocidades”, señala. “No es lo mismo que un tren esté parado, a cero kilómetros por hora, que que esté circulando”.

Según Herruzo, aunque la recreación muestra un impacto equivalente a 200 kilómetros por hora, el hecho de que el otro tren mantuviera cierta velocidad incrementa la violencia del choque. “La resultante del impacto es, lamentablemente, la suma de las velocidades”, afirma. En este contexto, añade que “una fuerza lateral similar, o incluso bastante menor, a la que se aprecia en la recreación sería más que suficiente para provocar el descarrilamiento del Alvia”.

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